El martes, durante una audiencia del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, protagonizó un intercambio que reveló algo más que la falta de una cifra: expuso un patrón de resistencia sostenida del Poder Ejecutivo frente a la supervisión del Congreso sobre uno de los activos más grandes que Estados Unidos ha incorporado a su balance en años recientes.

El intercambio que lo desató todo

El congresista Sean Casten (demócrata por Illinois) le recordó a Bessent que Trump ha declarado repetidamente que Estados Unidos está “recibiendo miles y miles de millones de dólares” del petróleo venezolano. Bessent coincidió, calificando esos recursos como “uno de los mayores activos que jamás haya entrado al balance de Estados Unidos”. Pero cuando Casten preguntó directamente si podía confirmar que ese dinero no estaba llegando a manos de ciudadanos estadounidenses, la respuesta de Bessent fue escueta: “no”.

No es un hecho aislado: van tres intentos desde febrero

Este episodio se suma a una serie de intentos previos que, hasta ahora, no han logrado resultados. El propio Casten ya había interrogado a Bessent sobre este mismo tema en febrero, ocasión en la que el secretario se negó incluso a especificar en qué cuentas del Tesoro se estaban depositando los fondos provenientes del petróleo venezolano, pese a que la orden ejecutiva de Trump designó formalmente al Tesoro como custodio de esos recursos. En marzo, fue el senador demócrata Chris Van Hollen quien intentó obtener la misma información, con el mismo resultado: ningún detalle concreto.

La frase que resume la crítica de la oposición

Gregory Meeks, miembro de mayor rango del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, calificó todo el esquema como “un fondo negro extraterritorial”. Es una acusación grave viniendo de un legislador con supervisión directa sobre asuntos exteriores, y refleja la frustración de un sector del Congreso que considera que el Ejecutivo está gestionando miles de millones de dólares sin el nivel de transparencia que correspondería a un activo de esta magnitud.

El vacío que están llenando, a falta de respuestas oficiales, medios y organismos externos

Ante la ausencia de información del propio gobierno, ha sido el Council on Foreign Relations, usando datos de rastreo satelital de petroleros proporcionados por Bloomberg, quien ha aportado la estimación más concreta disponible hasta ahora: unos 100 millones de barriles, valorados en aproximadamente 8,000 millones de dólares, movilizados durante los primeros cuatro meses bajo control estadounidense, en lo que el propio informe describió como “un proceso marcado por la ausencia de transparencia y una supervisión mínima”.

Por qué esto trasciende el debate partidista

Aunque hasta ahora han sido legisladores demócratas quienes han insistido públicamente en este reclamo, la pregunta de fondo, quién controla miles de millones de dólares de un activo extranjero y bajo qué reglas, es precisamente el tipo de supervisión que el Congreso ejerce independientemente del partido en el poder. Es la misma tensión institucional que documentamos hace unos días con el fracaso de la Clarity Act en el Senado, donde el propio presidente de la SEC reconoció que ciertas decisiones administrativas carecen de respaldo legal firme sin la intervención directa del Congreso.

Lo que sigue pendiente

Con tres intentos fallidos desde febrero, y sin ninguna señal de que el Tesoro vaya a cambiar su postura, la pregunta sobre el destino final del dinero del petróleo venezolano permanece abierta. Seguiremos de cerca si nuevas audiencias, o alguna investigación formal del propio Congreso, logran finalmente obtener la información que Bessent se ha negado a proporcionar en cada una de sus comparecencias sobre este tema.