Esta mañana el INE publicó una cifra que a primera vista parece un alivio, y les voy a explicar por qué yo no la celebraría. La tasa de desocupación de la población extranjera en Chile fue de 7,0% en el trimestre julio-septiembre, medio punto menos que hace un año, según el Boletín de Población Extranjera N° 60 del instituto, basado en la Encuesta Nacional de Empleo. Mientras tanto, el desempleo de todo el país está en 9,8%, según el mismo INE, un máximo de cinco años, como lo destacó La República.
Lo que pasa es que el desempleo puede bajar por dos razones: porque la gente encuentra trabajo o porque deja de buscarlo. Y aquí pasó lo segundo. La fuerza de trabajo extranjera se achicó 1,3% en doce meses y los ocupados bajaron 0,8%. Los desocupados cayeron 8,0%, sí, pero la población extranjera que quedó fuera de la fuerza de trabajo, es decir, que ni trabaja ni busca, creció 8,3%. La tasa de participación bajó 1,5 puntos, hasta 79,6%, y la de ocupación un punto, hasta 74,0%. Dicho en criollo: hay menos extranjeros con empleo, y la tasa mejora porque muchos se salieron de la cuenta.
Esto nos toca de lleno a los venezolanos. Según la estimación del INE y del Servicio Nacional de Migraciones, en Chile vivían 1.918.583 extranjeros al cierre de 2023, y el 38% eran venezolanos, la comunidad más grande. El boletín no separa por nacionalidad, así que no puedo darles una tasa solo de venezolanos, pero con ese peso, lo que le pasa al trabajador extranjero en Chile nos pasa en buena medida a nosotros.
Ahora miren dónde se perdió el empleo. Las mayores caídas fueron en otras actividades de servicios, con 18,0% menos ocupados, y en la industria manufacturera, con 8,2% menos. Los asalariados del sector privado, que son los que tienen contrato, liquidación y cotizaciones, bajaron 5,3%. Y a mí lo que más me llama la atención es el nivel educativo: los ocupados extranjeros con educación técnica de ciclo corto cayeron 12,5% y los que tienen estudios universitarios 5,4%, mientras los que solo tienen educación secundaria aumentaron 4,8%. Todos conocemos al ingeniero, a la abogada o al médico venezolano que en Chile empezó manejando una aplicación o atendiendo una caja, y estos números dicen que ese camino de vuelta a la profesión se está estrechando en vez de abrirse.
El trabajo que sí crece es el informal. La tasa de ocupación informal de los extranjeros subió 2,2 puntos en un año, hasta 31,4%, cinco puntos por encima del 26,4% que el INE registra para todo el país. Entre los hombres el salto fue de 5,0 puntos, hasta 30,9%, y el número de hombres extranjeros en empleos informales aumentó 14,3%. Eso es trabajo sin contrato, sin cotización para la pensión y sin seguro de cesantía, que es justo lo que uno necesita cuando la economía se enfría.
Y se está enfriando. El mismo lunes, el Banco Central informó que el Imacec de septiembre creció apenas 0,2% frente a un año atrás, después de caer 1,5% en julio y 1,0% en agosto. La minería se hundió 12,1% por menor extracción de cobre, mientras el resto de la economía creció 2,0%. Con esos tres meses, el promedio del tercer trimestre quedó 0,8% por debajo del mismo período de 2025, según el cálculo que publicó El Mostrador; la cifra oficial del PIB llega el 18 de noviembre. Para el migrante esto se traduce en algo muy concreto: el comercio creció 4,5% en septiembre, de acuerdo con el Banco Central, pero el empleo formal que debería venir detrás no está apareciendo.
Si usted es venezolano en Chile y está buscando trabajo, mi consejo práctico es no dejar caer los papeles. Un permiso de residencia vigente y el RUT al día son lo que separa un empleo con contrato de uno por fuera, y cuando el mercado se pone así de apretado, el empleador que contrata formal es el que más exige documentación. Si su situación migratoria tiene algún nudo, consulte con el Servicio Nacional de Migraciones o con una clínica jurídica de migrantes; esto no es asesoría legal.
Lo que me deja este boletín es una pregunta que no tiene respuesta en el INE: ¿cuántos de esos extranjeros que salieron de la fuerza de trabajo se cansaron de buscar, cuántos se fueron a otro país y cuántos están trabajando en negro y no lo dicen en la encuesta?
