Hay protestas que se hacen con pancartas y otras que se hacen con el cuerpo. La que está ocurriendo frente a la sede de la Corporación Venezolana de Guayana, en Ciudad Guayana, es de las segundas. Trabajadores y jubilados de Sidor, Alcasa, Venalum y Ferrominera llevan 18 días de vigilia en la Casa Matriz de la CVG, según Diario Primicia, y un grupo de ellos pasó ya las 130 horas en huelga de hambre, como reportó el viernes El Nacional. Lo que piden es un pago único de 1.200 dólares como bono sustitutivo de utilidades, igual para todos.
Les cuento quiénes son, porque ponerles nombre importa. Correo del Caroní los retrató el jueves: Hugo Medina, de 64 años, jubilado con 15 años en Venalum, que lleva más de nueve años protestando cada semana frente a la CVG; Alejandro Lozada, de 45, con 15 años en Sidor; Tomás Romero, activo, con 27 años en Sidor; y Luis García, de 58, jubilado con 42 años en Alcasa, que tuvo que dejar la huelga el miércoles por salud. Duermen a la intemperie bajo un toldo y, según ese diario, habían perdido cuatro kilos en menos de una semana. “De aquí solamente nos saca Dios”, dijo Medina.
El cuerpo empezó a pasar factura. El Nacional reportó que uno de los huelguistas fue llevado de emergencia al hospital de Ferrominera con sangrado interno y que los médicos le recomendaron dejar la protesta. El viernes también salió Lozada, trasladado al hospital Dr. Américo Babó después de 125 horas de ayuno, con una deshidratación “muy preocupante”, según el delegado de Sidor César Soto citado por Primicia. Quedaban dos en huelga indefinida, entre ellos Hugo Medina.
¿Y del otro lado? Silencio, hasta hoy. El presidente de la CVG es Héctor Silva, que además es ministro de Desarrollo Minero Ecológico del gobierno de Delcy Rodríguez. Según Medina, Silva puso como condición para reunirse que levantaran la huelga y desmontaran el toldo, algo que los trabajadores rechazaron. La Defensoría del Pueblo ha ido varias veces al sitio como intermediaria. Este sábado, Primicia informó que una comisión de nueve trabajadores fue notificada de una reunión con Silva; el sindicalista de Alcasa Luis Felipe Medina dijo que el pago podría dividirse en dos partes, “800 y 400 o 600 y 600”, y le habló directo al ministro: “Ustedes, la CVG, tienen el presupuesto económico”. Al cierre de esta nota no se conocía el resultado de esa reunión.
Ahora pongamos los números, que es donde esta historia se vuelve todavía más dura. Con el dólar oficial en 889,26 bolívares, la tasa del BCV del viernes según Finanzas Digital, 1.200 dólares son unos 1,07 millones de bolívares. El salario mínimo legal sigue congelado en 130 bolívares, como les expliqué en la nota de los aumentos prometidos para 2027. Hagan la cuenta: lo que piden estos hombres equivale a más de 8.200 salarios mínimos, unos 684 años de sueldo base. Ese cálculo dice menos de su exigencia que de lo que vale el salario en Venezuela.
Lo que me parece revelador es la comparación que hacen ellos mismos. Según El Nacional, los trabajadores de Minerven, otra empresa del Estado en Bolívar, negociaron un bono sustitutivo de utilidades de 2.000 dólares. O sea, el Estado sí puede pagar cuando quiere. Y el monto total tampoco es imposible: si el bono llega a los 85.000 o 90.000 trabajadores de las empresas de la CVG que calcula Primicia, hablamos de entre 102 y 108 millones de dólares. Es mucho dinero para un trabajador, pero es menos del 1% de los más de 13.000 millones de dólares en ventas de petróleo venezolano que el propio Trump dijo en julio que se habían hecho desde la captura de Maduro, según Oilprice.
Hay otro detalle que no quiero dejar pasar. Desde 2019 la CVG separa a su gente en activos, “no requeridos” y jubilados, y según Correo del Caroní lo que reciben los “no requeridos” cae hasta 70%. Por eso los huelguistas insisten en que el pago sea igual para todos. Esa palabra, “no requeridos”, resume lo que el chavismo hizo con Guayana: tomó las empresas que eran el orgullo industrial del país, las quebró, y ahora les dice a quienes les dieron 20 o 40 años de vida que ya no hacen falta. Y justo esta semana Delcy anunció que va a evaluar qué “activos no esenciales” del Estado se ofrecen a privados, sin decir cuáles.
Yo lo que me pregunto es esto: si las empresas básicas de Guayana terminan algún día en otras manos, ¿alguien se va a acordar de pagarles primero a los Hugo Medina que se sentaron a no comer frente a la CVG para que no los borraran?
