Venezuela tiene canciller nuevo y les confieso que lo que más me interesa no es el nombre sino el encargo que recibe el que se va. Delcy Rodríguez designó a Oliver Blanco como ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, según El Diario, y a Félix Plasencia, que había llegado a la Cancillería en julio, lo mandó a dirigir los Asuntos Internacionales de la Presidencia. ¿Su tarea principal? Recuperar el oro venezolano que está en el Banco de Inglaterra, según Infobae.
Blanco no es un desconocido dentro de la Cancillería. Era viceministro para Europa y Norteamérica desde febrero y el propio Plasencia lo había hecho viceministro primero el 24 de julio. Infobae recuerda que cuando lo nombraron en febrero dijo que no pertenecía al partido de gobierno. En su primer mensaje como canciller, un video en X, prometió una diplomacia que dé “resultados concretos”, un servicio exterior que represente “a todos los venezolanos, sin exclusiones” y dijo sentirse orgulloso de acompañar el “proceso de transformación democrática” que, según él, lidera Delcy. Esa última frase ya dice bastante de para quién trabaja.
Ahora vamos al oro, que es lo que importa. El Banco Central de Venezuela tiene depositadas 31 toneladas en lingotes en Londres, según NTN24. En 2023 se estimaban en unos 1.900 millones de dólares, como recuerda Euronews con AFP, y el oro ha subido mucho desde entonces. El miércoles, en un consejo de ministros, Delcy subió el tono: “No voy a dejar de exigir al Banco de Inglaterra el regreso de nuestro oro. Ya basta de excusas. Hubo un acuerdo”. Y añadió: “Ya basta del robo de nuestros recursos, del robo de nuestro oro”. Ordenó a la Cancillería y a la Fiscalía activar “mecanismos internacionales”. Esa misma semana cambió al canciller y le dio el oro a Plasencia como misión.
Lo que a mí me llama la atención es la palabra “robo”. Ese oro no se lo robó nadie. Se quedó en Londres porque en 2018 el Reino Unido no reconoció la reelección de Nicolás Maduro y en 2019 Juan Guaidó pidió a las autoridades británicas que no dejaran que el régimen lo tocara, según el mismo despacho de AFP. Es decir, si hoy todavía existen esas 31 toneladas es justamente porque no quedaron en manos de quienes administraron el resto de las reservas del país hasta dejarlas en el piso. Y quien ahora las reclama con indignación es la heredera directa de ese gobierno.
Delcy dice que “hubo un acuerdo”, pero no explica cuál. Lo que sí se sabe es que en la ronda de diálogo de agosto, Gobierno y parte de la oposición acordaron cooperar para recuperar el oro y destinarlo a las víctimas del terremoto del 24 de junio, y en la tercera ronda se habló de una comisión paritaria para gestionarlo. Paritaria quiere decir mitad y mitad. Ni NTN24 ni Euronews recogen una respuesta del Banco de Inglaterra o del Gobierno británico, y Londres viene de anunciar en septiembre que volverá a tener embajador en Caracas, según Finanzas Digital con EFE. O sea, hay relación, pero no hay oro.
Nadie discute que el terremoto dejó necesidades enormes ni que ese dinero le pertenece a los venezolanos. La pregunta es otra: si el oro aguantó seis años en Londres para que no se lo llevara un régimen, ¿tiene sentido entregárselo ahora, sin elecciones y sin fecha, a una oficina en Miraflores, o debería esperar a que lo administre un gobierno que los venezolanos hayan elegido?
