En el mensaje a la nación del jueves, entre la promesa de elecciones sin fecha y los cuatro aumentos de 2027, Delcy Rodríguez sacó otra carta para demostrar que algo cambió en Venezuela: el internet. Según la crónica de Radio Universidad de Chile, presentó el “levantamiento del bloqueo de 200 portales y dominios” censurados en los últimos años como prueba del compromiso de su Gobierno con la libertad de expresión. Según Infobae, su frase fue que siguen “restableciendo el acceso a portales informativos que estaban sujetos a medidas administrativas”. Esa es la cifra y la versión del Gobierno, y no vino acompañada de una lista.
Al día siguiente llegó la cuenta de quienes llevan años midiendo esto. La ONG VE sin Filtro, del proyecto Conexión Segura, reportó este viernes que al menos 140 dominios de internet siguen bloqueados en Venezuela, según El Diario. En esa lista siguen Armando.info, Infobae y NTN24, además de herramientas de VPN y páginas vinculadas a iniciativas políticas. Runrunes precisa que al menos siete de esos dominios son de medios nacionales e internacionales. La ONG lo dijo sin rodeos: “No podemos aceptar el levantamiento a cuentagotas de una censura”.
Les explico por qué las dos cifras no cuadran. Cuando arrancó el primer desbloqueo, el 17 de septiembre, la misma VE sin Filtro calculaba que “unos 200 dominios de internet, la mayoría relacionados con noticias”, estaban bloqueados hasta ese día, según El Carabobeño. O sea, 200 era el tamaño de la censura, no el tamaño del desbloqueo. Por la cuenta de la ONG, en seis semanas la lista bajó de unos 200 a 140. Algo se movió, sí, pero lo que queda bloqueado es bastante más de lo que se liberó.
Lo que sí es cierto es que el jueves volvieron dos medios que llevaban años vetados. El Nacional y La Patilla quedaron accesibles otra vez. Dinorah Figuera, jefa de la delegación opositora en el diálogo, lo anunció ese día, según Runrunes, y el ministro de Comunicación, Miguel Ángel Pérez Pirela, informó el levantamiento de las “medidas administrativas” contra ambos, según El Diario. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa recordó que los dos estaban bloqueados desde 2018 y que Movistar y Airtek mantenían la censura cuando otros proveedores ya la habían levantado. Su frase resume el problema mejor que cualquier análisis mío: “Levantarlos de forma parcial y discrecional prolonga una vulneración de derechos que nunca debió existir”.
A mí me llama la atención el caso de Infobae, que es justo el medio que ayer contó el discurso de Delcy. El propio portal recuerda que está bloqueado en Venezuela desde el 10 de octubre de 2014, cuando Maduro ordenó a Conatel cortarle el acceso, y que ese bloqueo sigue. Doce años después, el venezolano en Maracaibo que quiere leer cómo el mundo cuenta lo que pasa en su país todavía necesita una VPN, y las VPN también están en la lista.
Y aquí entra la otra pieza que Delcy mencionó en el mismo mensaje: admitió que la Ley contra el Odio se aplicó “de forma abusiva”, según Radio Universidad de Chile. La reforma que ya avaló el TSJ quita la cárcel y quita el bloqueo de portales como sanción, pero, según Espacio Público, no ordena levantar los bloqueos que ya existen, ni restituir concesiones revocadas, ni cerrar los casos abiertos. Además mantiene la obligación de que las plataformas borren contenidos “inmediatamente”, sin orden judicial, y pone las multas en manos del Ministerio de Interior de Diosdado Cabello, como conté cuando cerró la tercera ronda del diálogo. Mi posición la conocen: esa ley no se reforma, se deroga. Un régimen que reconoce que usó una ley para perseguir y aun así quiere quedarse con ella, con otro castigo, nos está diciendo cuánto le gusta la herramienta.
El mismo jueves, organizaciones de la sociedad civil denunciaron ante la CIDH que la represión digital continúa, según Runrunes. La cuarta ronda del diálogo está prevista del 11 al 15 de noviembre, y la oposición ya pidió en septiembre, por boca de Figuera según Primicias, que vuelvan “todos, de manera plena y permanente”. Si la libertad de expresión se va a medir en portales, propongo una vara sencilla: el día que un venezolano pueda abrir Armando.info desde cualquier proveedor sin VPN, hablamos de apertura. Mientras tanto, ¿cuántos de ustedes siguen leyendo las noticias de su propio país con una VPN encendida?
