Hoy, mientras el gobierno inaugura la Navidad, el venezolano que sale a trabajar se encuentra con otra cosa en la puerta del autobús: el pasaje urbano mínimo subió de 220 a 230 bolívares. En la Gran Caracas lo anunció Nelson Vivas, presidente del Bloque del Suroeste y coordinador de las organizaciones de transporte de la capital, tras una asamblea en la sede de la Unión Conductores Antímano, según AlbertoNews. En Carabobo lo confirmó Adolfo Alfonso, presidente del sindicato de transporte del estado, según El Diario.
Lo primero que hay que entender es que este aumento no es una decisión de un mes. Desde junio el pasaje está atado al dólar por un acuerdo de los transportistas con el Ejecutivo: la tarifa de referencia son 0,25 dólares y los bolívares se recalculan cada mes con la tasa del BCV. El Diario reconstruye la escalera: 140 bolívares en junio y julio (se congeló por la emergencia del terremoto), 190 en agosto, 200 en septiembre, 220 en octubre y ahora 230. Los fines de semana, feriados y de noche hay un recargo de 20%, y el viaje queda en 276 bolívares. Los estudiantes pagan la mitad, y los adultos mayores y las personas con discapacidad no pagan.
Ahora les hago la cuenta que nadie en Miraflores quiere hacer en voz alta. El salario mínimo legal sigue en 130 bolívares al mes, el mismo desde marzo de 2022, como les conté esta semana. Un solo viaje de 230 bolívares equivale a 1,8 salarios mínimos. Ir y volver, 460 bolívares, son tres salarios y medio en un día. Si alguien trabaja 22 días al mes, el autobús le cuesta unos 10.120 bolívares: casi 78 salarios mínimos. Con la tasa oficial de 889,58 bolívares por dólar que el BCV fijó para el lunes, según Finanzas Digital, eso son unos 11,40 dólares solo en transporte, y el sueldo base no llega ni a 15 centavos.
Ya sé lo que dirá el gobierno: que nadie vive del salario mínimo, que existe el ingreso mínimo integral con bonos que, según la promesa de Delcy Rodríguez en abril, llegaría al equivalente de 240 dólares. Pero esos bonos no cuentan para las prestaciones, y nadie ha podido confirmar que ese nivel se haya alcanzado. Mientras tanto, el Estado que congela el salario sí actualiza sus propias tarifas: El Diario recuerda que el Metro de Caracas pasó en octubre de 90 a 160 bolívares. Y hay un detalle muy venezolano: como escasean los billetes pequeños, mucha gente termina pagando 250 bolívares para no esperar el vuelto.
A mí lo que me parece revelador es que los transportistas tienen algo que el trabajador no tiene: un ingreso atado al dólar, que se ajusta solo cada mes. Ni siquiera ellos están contentos, porque piden la devolución de las unidades retenidas desde la campaña de 2024 y un subsidio directo de 40 dólares al mes para estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad, según AlbertoNews. Si el pasaje se indexa al dólar y el sueldo no, ¿cuánto tiempo más se puede sostener un país donde llegar al trabajo cuesta más que el trabajo mismo?
