Hoy el petróleo pasó de 100 dólares. Y como suele pasar cuando eso ocurre, el resto del planeta financiero se cayó a pedazos.
Amazon, -1,9%. Starbucks, -1,5%. El Dow Jones, 407 puntos abajo. París, -1,5%. Fráncfort, -1,6%. Londres, -1,1%. Tokio y Hong Kong, en rojo.
Solo dos empresas subieron
Exxon Mobil, +2,5%.
Chevron, +2,3%.
Ninguna sorpresa ahí. Si el petróleo sube porque hay guerra, las petroleras ganan porque hay guerra. No hace falta ser analista de Wall Street para entender esa cuenta.
Lo que pasó, en resumen aburrido
Estados Unidos atacó cinco petroleros iraníes. Irán respondió contra una base en Jordania y ocho petroleros más. El Brent llegó a 100,60 dólares. Y el mercado, que siempre necesita un culpable para el día, encontró el suyo con facilidad: guerra en Medio Oriente, otra vez.
El detalle que nadie discute en voz alta
Cada vez que el petróleo sube por un conflicto, alguien gana. No es un secreto ni una teoría conspirativa, es la aritmética más básica del negocio petrolero: más precio por barril, más ingreso por barril vendido. Exxon y Chevron no necesitan que la guerra termine bien. Les basta con que el barril siga caro.
Mientras tanto, en el resto del mundo real
Starbucks perdió 1,5% de su valor porque, presumiblemente, nadie deja de comprar café por una guerra en Ormuz, pero los inversionistas sí venden acciones de cualquier cosa que huela a consumo discrecional cuando el ambiente se pone tenso. Amazon, lo mismo. El pánico no siempre es racional; a veces es solo pánico.
Lo que hoy documentamos aparte, con números serios
Si quiere el detalle completo de por qué cayó cada índice, cuánto subió el bono a 10 años, y qué está haciendo el peso mexicano en medio de todo esto, ya lo cubrimos con el rigor de siempre en nuestra cobertura del cierre de mercado de hoy.
Esta nota es solo para señalar lo obvio: la guerra tiene ganadores, y hoy quedaron marcados en verde en la pantalla de todos.
