El sargento segundo Carlos Smith Zambrano González fue excarcelado este viernes en el estado Guárico, tras acumular siete años, diez meses y veinte días de privación física de libertad por un caso que su propia familia ha denunciado repetidamente como marcado por irregularidades. El periodista Seir Contreras informó a través de redes sociales que el Tribunal Séptimo Militar de Ejecución de Sentencia de San Juan de los Morros le dictó una medida de libertad bajo régimen de presentación, con la obligación de comparecer periódicamente hasta el 17 de diciembre.

Un caso que se originó en 2018

El origen del caso de Zambrano se remonta al 3 de abril de 2018, cuando realizó un pronunciamiento público a través de redes sociales amparándose en el artículo 350 de la Constitución venezolana —la norma que faculta a los ciudadanos a desconocer cualquier régimen que contraríe los valores democráticos—. Ese pronunciamiento lo enfrentó directamente con la justicia venezolana por motivos que su propia defensa siempre calificó como políticos, no penales.

El dato más grave: ya había cumplido toda su condena

Lo más llamativo del caso es que, según documentó LaPatilla, para marzo de 2026 la pena de Zambrano ya estaba completamente saldada al sumar las redenciones de condena por trabajo y estudio —un día de reducción por cada dos de labor certificada dentro del propio penal—. Pese a esa evidencia, el Tribunal Séptimo Militar de Ejecución ignoró y rechazó sistemáticamente, durante años, las solicitudes de la defensa para que se reconocieran formalmente esas redenciones. El sistema de justicia militar mantuvo además al sargento en lo que su defensa calificó como “abandono técnico”, negándole la asistencia oportuna de la Defensa Pública Militar y reteniendo de forma arbitraria tanto la sentencia firme como el cómputo real de su pena.

Un patrón que se repite entre los militares presos políticos

El caso de Zambrano no es aislado. Según un reporte de Infobae, en Venezuela permanecen detenidos en distintos centros al menos 195 militares considerados presos políticos, entre ellos seis generales, 16 coroneles, 14 comandantes, ocho mayores, 21 capitanes, 33 tenientes y 85 sargentos, pertenecientes a la Guardia Nacional Bolivariana, el Ejército, la Aviación y la Armada. Organizaciones especializadas en el seguimiento de estos casos, junto con la propia Misión de Determinación de los Hechos de la ONU sobre Venezuela, han advertido que el patrón de expedientes manipulados, retención arbitraria de sentencias y negación de defensa oportuna que sufrió Zambrano responde a una práctica sistemática, no a casos excepcionales.

Esta excarcelación llega apenas un día después de que documentáramos que Foro Penal confirmó 78 de las 131 excarcelaciones anunciadas oficialmente hace unos días, y en la misma jornada en que el Bloque Constitucional de Venezuela —integrado por magistrados, académicos y presidentes de colegios de abogados del país— exigió formalmente a los negociadores del proceso de diálogo y a la comunidad internacional gestionar “la libertad irrestricta” de todos los presos políticos, incluyendo la verificación urgente del estado físico y de salud de quienes permanecen detenidos.

Por qué esto importa para la diáspora venezolana: el caso de Zambrano ilustra, con detalle documentado, exactamente el tipo de irregularidad procesal que las organizaciones de derechos humanos llevan años denunciando sobre los presos políticos militares en Venezuela —no solo detenciones por motivos políticos, sino la manipulación deliberada del propio sistema judicial para prolongar esas detenciones incluso después de que la condena original ya estuviera cumplida. Para la diáspora venezolana que sigue de cerca cada nueva excarcelación con la esperanza de reconocer el nombre de algún familiar o conocido, este caso confirma que, incluso cuando una liberación finalmente ocurre, rara vez llega sin condiciones adicionales —en este caso, un régimen de presentación que se extiende hasta diciembre, pese a que la propia defensa ya había demostrado meses atrás que la condena estaba completamente saldada.