El Banco Central de Venezuela (BCV) y representantes de las principales instituciones financieras del país completaron este jueves la formación “Corresponsalía Bancaria Internacional, Programa de Capacitación Especializada ALD/CFT”, con el respaldo del Departamento de Estado de Estados Unidos. “Con el apoyo del @StateDept, el @BCV_ORG_VE y bancos del sector privado venezolano completaron una capacitación clave sobre la prevención de delitos financieros y corresponsalías bancarias”, informó la Embajada de Estados Unidos en Caracas a través de su cuenta oficial en X, agregando que “este esfuerzo fortalece las relaciones financieras entre ambos países y apoya la integración de Venezuela a las mejores prácticas globales”.
Qué son las corresponsalías bancarias, y por qué Venezuela las perdió
Una relación de corresponsalía bancaria es el vínculo que permite a un banco de un país procesar transacciones internacionales —transferencias, cartas de crédito, pagos en dólares— a través de un banco corresponsal en otro país, normalmente Estados Unidos. Durante los años de sanciones y aislamiento financiero, numerosas instituciones internacionales cortaron esos vínculos con la banca venezolana, una práctica conocida en el sector como “derisking”: ante la incertidumbre regulatoria, los bancos extranjeros prefirieron desconectarse por completo antes que asumir el riesgo de procesar transacciones vinculadas a Venezuela. Recuperar esas corresponsalías es, en la práctica, uno de los pasos técnicos más importantes para que cualquier empresa o persona venezolana pueda volver a mover dinero con normalidad hacia y desde el resto del mundo.
Quiénes participaron y qué se abordó
La jornada, acompañada por una delegación de la Embajada de Estados Unidos encabezada por el diplomático Austin MacKinney, reunió a representantes de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban), la Oficina Nacional contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo (Oncdoft), la Asociación Bancaria, la Unidad Nacional de Inteligencia Financiera (UNIF), y bancos comerciales tanto públicos como privados del país. La ponencia central estuvo a cargo de Roderick Schwarz, consultor ejecutivo sénior de la firma CSMB International, con más de 28 años de experiencia en el sector bancario. Entre los temas abordados estuvieron el rol de las oficinas de cumplimiento dentro de las propias entidades financieras, las evaluaciones necesarias para mantener y expandir relaciones seguras con la banca internacional, y el uso de herramientas digitales de verificación.
El presidente del BCV, Luis Pérez, dio la bienvenida a los participantes con una declaración que resume la expectativa detrás del evento: “creo que estamos marcando un hito en la historia bancaria del país, y este es apenas el primer paso”. Pérez añadió que este tipo de espacios contribuirá a introducir los ajustes necesarios en la banca nacional para adecuarse a las exigencias del mercado internacional.
Parte de un patrón más amplio de normalización financiera
Esta capacitación se suma a una serie de gestos de acercamiento financiero entre Washington y Caracas que hemos documentado en las últimas semanas, incluida la licencia que la OFAC otorgó recientemente a la petrolera india ONGC para reanudar operaciones plenas en Venezuela. A diferencia de esas licencias puntuales sobre empresas o transacciones específicas, este entrenamiento apunta a algo más estructural: preparar a todo el sistema bancario venezolano, desde el propio banco central hasta la banca comercial privada, para cumplir con los estándares que la banca internacional exige antes de restablecer relaciones de corresponsalía de forma más amplia.
Por qué esto importa para la diáspora venezolana: la reconexión de la banca venezolana con el sistema financiero internacional tiene un impacto directo y práctico sobre millones de venezolanos que envían o reciben remesas, realizan transferencias familiares, o simplemente necesitan que una transacción bancaria llegue a su destino sin las demoras y complicaciones que ha significado durante años operar con un sistema financiero aislado. Aunque este entrenamiento específico es un paso técnico y todavía no representa la restauración plena de esas corresponsalías, es exactamente el tipo de trabajo de fondo que, si se sostiene, eventualmente podría traducirse en transferencias más rápidas, más baratas y más confiables entre Estados Unidos y Venezuela para las familias que dependen de ese flujo constante de dinero.
