La Onda Tropical número 37 dejó este sábado 15 de agosto calles convertidas en ríos de barro en distintos puntos de Venezuela. Videos que circulan en redes sociales muestran el fuerte cauce de agua arrastrando motocicletas y enseres de los vecinos afectados, en medio de una alerta que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) había activado desde la noche del viernes 14 de agosto para buena parte del territorio nacional.

Según el reporte oficial del Inameh, la onda tropical N°37 interactuó con la Zona de Convergencia Intertropical, lo que mantuvo la inestabilidad atmosférica en gran parte del país. La imagen satelital del organismo, correspondiente al sábado a las 8:30 de la noche (20:30 HLV), muestra el sistema concentrado sobre el eje Valencia-Maracay-San Juan de los Morros, con núcleos de tormenta de alta intensidad —las zonas marcadas en rojo en la imagen infrarroja— justo sobre esa franja central del país.

El instituto había pronosticado lluvias de intensidad variable, descargas eléctricas y ráfagas de viento con mayor incidencia durante la tarde y la noche del sábado, afectando particularmente a la Guayana Esequiba, Bolívar, Amazonas, Delta Amacuro, Sucre, Monagas, Anzoátegui, Nueva Esparta, las montañas de la Gran Caracas, el este de Falcón, Apure, Barinas, Portuguesa, Cojedes, el sur de Guárico, Táchira, Mérida y Zulia. Prácticamente todo el mapa del país estuvo bajo algún grado de alerta ese día.

Para buena parte de la diáspora venezolana, esta emergencia llega apenas semanas después del doble terremoto que sacudió el litoral central el pasado 24 de junio, un desastre que dejó miles de muertos y heridos y que ya había puesto a prueba la capacidad del país para responder a lo urgente. Salir de un golpe emocional de esa magnitud toma tiempo, y para quienes están fuera y solo pueden monitorear lo que pasa a través de un teléfono, ver de nuevo videos de agua arrastrando motos y calles inundadas reabre esa misma sensación de vulnerabilidad, aunque esta vez el fenómeno sea distinto y de otra escala. No hace falta que la magnitud sea la misma para que el efecto acumulado sí lo sea: es otro round de incertidumbre para quienes ya venían absorbiendo el anterior.

La temporada de ondas tropicales de 2026 ya lleva más de 37 sistemas activos desde mayo, un ritmo que ha mantenido en alerta constante a comunidades desde los Andes hasta la Gran Caracas, sin que los problemas estructurales de drenaje y contención —como el caso ya histórico del Lago de Valencia, que desde hace años amenaza a Maracay y Carabobo— hayan encontrado una solución de fondo. El Inameh mantiene además labores de monitoreo por la presencia de polvo del Sahara sobre la franja costera, fenómeno que se combina con las ondas tropicales en esta temporada.

El organismo ya anunció la llegada de las próximas ondas: la N°37 seguirá su tránsito hacia la Guayana Esequiba entre el 17 y el 18 de agosto, y la N°38 se espera entre el 19 y el 20 de agosto, lo que indica que las lluvias intensas seguirán siendo protagonistas del clima venezolano durante los próximos días.