Un día después de que documentáramos el anuncio oficial de 131 excarcelaciones en Venezuela, la cifra confirmada por organizaciones independientes ya subió de forma considerable: Foro Penal informó la noche del viernes, a través de X, que había verificado la excarcelación de 64 presos políticos —más del doble de los 29 que la organización había confirmado apenas horas antes—. La cifra sigue estando lejos de los 131 anunciados por el gobierno, pero el ritmo de verificación avanza con rapidez conforme más liberados hacen contacto con sus familias y con las organizaciones de derechos humanos.
Las primeras palabras de quienes salieron libres
Varios de los excarcelados de la cárcel de El Rodeo I, cerca de Caracas, hablaron con la agencia EFE apenas horas después de salir del centro penitenciario. Jorge Jiménez, de 20 años, oriundo de una localidad del estado Cojedes ubicada a más de 200 kilómetros de Caracas, resumió el momento con una frase simple: “Gracias a Dios ya estamos libres, yo no me lo creo todavía”. Jiménez, detenido desde agosto de 2025, deberá presentarse cada 30 días ante un tribunal como condición de su liberación —un viaje considerable dado que no tiene familia en la capital—, y aprovechó su primera declaración pública para pedir la libertad de quienes siguen encarcelados por motivos políticos.
Christian Quintero, detenido desde septiembre del año pasado, también agradeció estar fuera del centro penitenciario. Según su propio testimonio, pasó cuatro meses “sin tener visitas familiares” y sin que sus parientes “supieran nada” de él durante ese tiempo —una descripción que ilustra el nivel de aislamiento que muchos de estos casos compartieron durante su detención. Las boletas de excarcelación revisadas por EFE confirman que, al menos para tres de los liberados de ese centro, la condición de “presentación” mensual ante el tribunal correspondiente forma parte del acuerdo, lo que deja claro que estas excarcelaciones no equivalen, en la mayoría de los casos, a una libertad plena y sin condiciones.
El caso que más atención generó: Emirlendris Benítez
Entre las liberadas de esta tanda se encuentra Emirlendris Benítez, uno de los casos de persecución política más documentados de los últimos años. Benítez fue detenida en agosto de 2018, cuando tenía cuatro meses de embarazo, acusada de participar en el atentado con drones contra Nicolás Maduro ocurrido ese mismo año durante un acto militar en Caracas. Un tribunal la sentenció a 30 años de prisión por delitos de homicidio calificado frustrado, terrorismo y traición a la patria. Organizaciones de derechos humanos y sus propios abogados defensores denunciaron durante años que sufrió torturas y tratos crueles y degradantes durante su detención, denuncias que incluyen la afirmación de que esas agresiones provocaron un aborto espontáneo. Benítez, hoy de 45 años, salió en libertad junto a otras cinco mujeres detenidas en el mismo contexto.
Las reacciones: oposición, chavismo y Washington
Dinorah Figuera, la negociadora opositora que participó en el primer ciclo de diálogo que cerramos en nuestra columna de esta semana, celebró las liberaciones sin dejar de exigir más: “No son todos y merecen libertad plena, sigamos exigiendo sin descanso hasta que cada ciudadano se reencuentre con su familia”, escribió en X. María Corina Machado fue todavía más enfática en su propio mensaje: “Absolutamente todos, civiles y militares, deben ser liberados ya”, exigió la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, quien —como documentamos hace unos días— continúa sin participar directamente en la mesa de diálogo.
Desde el propio chavismo, la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán, declaró a la televisora estatal VTV que la revisión de casos “ha conducido a varias tandas de liberaciones, la última de ellas hoy”, enmarcándolas dentro de lo que describió como “el camino del reconocimiento, de la reconciliación y en la búsqueda de la convivencia democrática”. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificó la liberación de “más de 130 presos políticos” como “un paso crucial para el proceso de reconciliación de la nación”, y añadió un dato acumulado relevante: desde el 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro en Caracas, han sido excarcelados 1,046 venezolanos en total.
Por qué esto importa para la diáspora venezolana: más allá de las cifras oficiales y su verificación —el tema que documentamos ayer—, son estos testimonios individuales los que le dan una dimensión humana real a un proceso que, de otro modo, se reduce fácilmente a números en disputa entre el gobierno y las organizaciones independientes. Para la diáspora venezolana, escuchar directamente la voz de alguien como Jorge Jiménez, que “no se lo cree todavía” después de un año detenido, o conocer en detalle lo que vivió Emirlendris Benítez durante ocho años de prisión, conecta este proceso político con la experiencia real de miles de familias venezolanas que, dentro y fuera del país, siguen esperando el mismo reencuentro que estos primeros liberados ya lograron vivir.
