Indianápolis, la capital de Indiana, enfrenta su peor inundación en más de 30 años, después de que un sistema de tormentas azotara la región durante seis días consecutivos, con lluvias que las propias autoridades describieron como “de las que ocurren una vez cada mil años” en algunas zonas del estado. El balance oficial de víctimas mortales subió a seis, según confirmó el Departamento de Seguridad Nacional de Indiana, e incluye a un niño de cuatro años del condado de Jennings, quien murió el martes después de que un árbol cayera sobre su vivienda durante la tormenta.
El gobernador Mike Braun declaró el estado de emergencia por desastre en todo el territorio estatal y movilizó a la Guardia Nacional de Indiana para apoyar las labores de rescate. “La ciudad de Indianápolis se enfrenta actualmente a una inundación sin precedentes en más de 30 años”, declaró el alcalde Joe Hogsett a la cadena NBC News, advirtiendo que “se trata de una situación en constante evolución, y las condiciones pueden cambiar, y de hecho cambian, con mucha rapidez”. Según la portavoz del Departamento de Bomberos de Indianápolis, Rita Reith, los equipos de emergencia habían rescatado a 91 personas y 45 mascotas hasta primeras horas de la tarde del sábado, cifra que continuó subiendo conforme el nivel del río White seguía creciendo en la zona metropolitana.
Un episodio meteorológico que golpeó a todo el Medio Oeste
Las tormentas comenzaron a azotar la región el 11 de agosto con actividad tornádica y un fenómeno conocido como “derecho” —una tormenta de viento lineal extensa y particularmente destructiva—, y desde entonces se han reportado daños desde el área de Chicago hasta el oeste de Pensilvania. El miércoles se registraron en partes de Indiana lluvias de la magnitud que estadísticamente ocurre solo una vez cada mil años, lo que desbordó ríos y arroyos en todo el estado y dejó a más de 150,000 usuarios sin electricidad. En la localidad de Muncie, el nivel del agua en las calles llegó a ser tan alto que los equipos de rescate tuvieron que utilizar embarcaciones a motor para evacuar a los residentes.
Entre las víctimas mortales confirmadas hasta el momento figuran, además del niño de cuatro años en el condado de Jennings, un joven de 19 años y una mujer de 58 años en el condado de Delaware, con fallecimientos adicionales registrados en los condados de Porter y La Porte. Las autoridades de Indiana mantienen además la búsqueda activa de un adolescente de 18 años que continúa desaparecido en el condado de Delaware desde el inicio de la emergencia.
Respuesta federal ya en marcha
El gobernador Braun confirmó que habló directamente con el presidente Trump sobre la situación, y que el mandatario le informó que aprobará la solicitud de una Declaración de Emergencia Presidencial para el estado, lo que permitiría canalizar recursos federales acelerados a través de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) hacia las labores de respuesta y recuperación. “Mis condolencias a las familias y seres queridos de los residentes de Indiana que hemos perdido, y a todas las familias cuyas vidas se han visto afectadas por estas tormentas”, declaró Braun, pidiendo a la población que “sigan tomando en serio las inundaciones y se mantengan alejados de las zonas inundadas”.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: Indiana alberga una comunidad hispana creciente, concentrada en buena medida en sectores como la construcción, la manufactura y la agricultura —industrias con alta presencia de trabajadores latinos y que suelen ser de las más golpeadas económicamente cuando un desastre natural de esta magnitud interrumpe la actividad productiva de una región durante varios días. Para las familias hispanas que residen en las zonas afectadas del centro de Indiana, esta emergencia representa no solo un riesgo inmediato a la seguridad física, sino también la posibilidad de pérdidas materiales significativas justo antes del inicio del año escolar, en un momento donde el acceso a la ayuda federal de recuperación puede resultar más complicado de navegar para familias con distintos estatus migratorios dentro de un mismo hogar.
