La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó este lunes 12 de octubre el Premio de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel a los economistas estadounidenses Robert Hall y Michael Woodford. El premio incluye un diploma, una medalla de oro y 1,2 millones de dólares.
Los reconocieron por desarrollar modelos macroeconómicos que muestran cómo la política monetaria y fiscal puede ayudar a estabilizar las fluctuaciones de la economía, es decir, los ciclos de auge y caída.
Por qué importa
El trabajo de Hall y Woodford surgió después de las crisis petroleras de los años setenta, cuando los modelos keynesianos tradicionales dejaron de funcionar. Esos modelos se basaban en relaciones estadísticas entre variables, como la inflación y el consumo, que se rompieron cuando la economía cambió.
Los nuevos modelos se construyeron desde abajo: a partir de cómo deciden las familias y las empresas. Eso los hizo más robustos frente a cambios inesperados.
John Hassler, presidente del comité del premio, dijo que estos modelos “hoy son usados por bancos centrales y gobiernos de todo el mundo”, y que ayudan a manejar golpes como las crisis energéticas o los cambios bruscos en el consumo de los hogares.
De la teoría a tu bolsillo
Para Woodford en particular, una idea central es que lo que un banco central dice sobre el futuro importa tanto como lo que hace hoy. Por eso la Fed comunica sus expectativas, publica proyecciones y cuida cada palabra de sus comunicados. Cuando el mercado reacciona a las actas de la Fed o a un discurso de su presidente, está funcionando exactamente la lógica que estudiaron los premiados.
El momento del premio es elocuente. La economía mundial enfrenta hoy una combinación muy parecida a la que inspiró estos modelos: petróleo por encima de los 100 dólares por los conflictos en Medio Oriente, inflación que no termina de bajar y bancos centrales debatiendo si subir aún más las tasas. Este miércoles, el IPC de septiembre en Estados Unidos pondrá a prueba, otra vez, esas herramientas.
Contexto
El premio de Economía no forma parte de los cinco originales del testamento de Alfred Nobel: lo creó el Banco Central de Suecia en 1968 y se entrega desde 1969. Solo tres mujeres lo han ganado, la más reciente Claudia Goldin en 2023. El año pasado lo recibieron Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt, por sus estudios sobre la “destrucción creativa”.
