El presidente Trump dijo este jueves que podría retirar, al menos temporalmente, la nominación de Todd Blanche como Fiscal General, después de que dos senadores republicanos clave —John Cornyn, de Texas, y Thom Tillis, de Carolina del Norte— se negaran a respaldar su confirmación en el comité correspondiente, forzando la postergación de una votación que ya estaba programada. La disputa gira en torno a un fondo de 1,800 millones de dólares conocido como “anti-weaponization fund”, vinculado a un acuerdo del Departamento de Justicia para poner fin a una demanda relacionada con el IRS —el mismo caso que reportamos hace unas semanas, cuando una jueza federal determinó que Trump había demandado al IRS para manipular el proceso judicial.
Cornyn y Tillis exigían garantías por escrito del Departamento de Justicia sobre el alcance exacto de ese acuerdo de inmunidad fiscal, garantías que, según ambos senadores, el DOJ se ha negado sistemáticamente a entregar. “Por alguna razón, no sé si es el personal del DOJ o quién es, pero simplemente, ellos saben lo que tienen que hacer, pero simplemente se niegan a hacerlo”, declaró Cornyn a la prensa esta semana. Blanche ha sostenido que el fondo cuestionado ya no avanza, pero esa aclaración no fue suficiente para destrabar el apoyo de los dos senadores.
Trump respondió con un tono lejos de conciliador: dijo que estaba dispuesto a poner fin a la nominación, pero mantendría a Blanche como fiscal general interino, con la intención de volver a nominarlo más adelante —una vez que, según su propio planteamiento, los senadores que hoy se resisten “dejen su cargo”. Cornyn le respondió directamente en redes sociales: “El presidente está equivocado si cree que las preocupaciones sobre las disposiciones de su acuerdo de la demanda fiscal se limitan a mí y al senador Tillis”. Los demócratas del comité se han mantenido unidos en su oposición a Blanche desde el inicio, mientras que hasta ahora los republicanos lo habían respaldado de forma prácticamente unánime.
Por qué esto importa más allá de la disputa procesal: es la segunda vez en menos de una semana que la nominación de Blanche genera fricción real dentro de su propio partido —el Senado completo, incluidos todos los republicanos, ya le había pedido a Trump esta semana que no indultara a Ghislaine Maxwell, otro tema donde Blanche ha estado en el centro del escrutinio por su cercanía personal con el presidente. El senador demócrata Adam Schiff resumió el trasfondo político del enfrentamiento con una frase que resume bien el momento: que la disputa, en el fondo, sigue siendo “siempre, siempre sobre Donald Trump… nunca sobre nada más”. Mientras tanto, el propio Departamento de Justicia queda, una vez más, sin liderazgo confirmado y en medio de una negociación pública inusualmente tensa entre el presidente y su propio partido en el Senado.