El presidente Trump anunció este jueves lo que describió como un acuerdo histórico para lograr el desarme completo de Hamás y todos los demás grupos armados en Gaza, meses después de haber anunciado por primera vez un acuerdo de cese al fuego mediado por Estados Unidos entre Hamás e Israel. “Hoy, el Board of Peace alcanzó un acuerdo HISTÓRICO para el DESARME COMPLETO de Hamás y todos los demás grupos armados en Gaza”, escribió Trump en Truth Social, calificándolo como “un paso monumental hacia la PAZ y la SEGURIDAD duraderas”. Según un funcionario del Board of Peace —el organismo internacional liderado por Trump que supervisa la gobernanza transicional de Gaza—, Hamás y otras facciones armadas entregarían finalmente sus armas a ese comité, con las armas policiales transferidas primero y las personales al final.
La reacción inmediata, sin embargo, reveló las grietas reales detrás del anuncio. El gobierno israelí no emitió ningún comentario oficial sobre el acuerdo, pero la ministra Orit Strouk, del partido de extrema derecha Sionismo Religioso liderado por Bezalel Smotrich, lo rechazó con dureza: “Esta es una negociación llevada a cabo por encima de nuestras cabezas, en completa contradicción con nuestra posición, y se está firmando con una extraña ceremonia esperando que también sea vinculante para nosotros. Pues bien, absolutamente no”, escribió en Facebook. Por el lado palestino, el Movimiento de la Yihad Islámica Palestina —otro grupo armado que fue parte del cese al fuego original junto a Hamás— afirmó el viernes por la madrugada que los reportes sobre el acuerdo eran “inexactos”.
Funcionarios de Estados Unidos y del Board of Peace describieron el resultado como fruto de meses de “negociaciones muy delicadas” que produjeron un “avance”, aclarando que sigue siendo “un acuerdo basado en condiciones” y que las condiciones detalladas se publicarán recién dentro de dos semanas. Un funcionario estadounidense advirtió que el progreso visible se esperaría “en el próximo mes o dos”, y que el movimiento entre fases del plan ocurrirá solo tras la “verificación completa” de la fase anterior, aprobada por un comité de verificación de implementación. Un funcionario de Hamás, Ghazi Hamad, sí confirmó a CNN que el grupo alcanzó un acuerdo con el Board of Peace para entregar sus armas, pero lo condicionó a que Israel detenga por completo el fuego, cese los asesinatos selectivos en Gaza y retire sus tropas a lo que describió como la “línea amarilla” acordada.
Por qué esto importa más allá del titular optimista: la brecha entre el lenguaje de “acuerdo histórico” que usa la Casa Blanca y el rechazo casi inmediato de un sector del propio gobierno israelí, sumado a la contradicción pública de la Yihad Islámica, es exactamente el patrón que ha caracterizado buena parte de las negociaciones sobre Gaza durante los últimos dos años: anuncios de gran alcance seguidos de semanas de ambigüedad sobre si en verdad se van a cumplir. Con las condiciones detalladas todavía sin publicar y sin garantía de que todas las partes armadas coincidan en los términos exactos, la pregunta relevante no es si Trump anunció un avance —eso ya ocurrió— sino si ese avance sobrevive el escrutinio de las próximas dos semanas, cuando se supone que se conocerán los detalles reales del acuerdo.