El miércoles, en su discurso ante la convención republicana de mitad de mandato en Dallas, el presidente Donald Trump afirmó que “los precios de los alimentos y de casi todos los demás productos están bajando rápidamente”. Dos días después, el propio gobierno que él dirige publicó el dato que documentamos hace unas horas: el IPC de agosto salió en 3,4% interanual, por encima de lo esperado, y la gasolina tocó esta misma mañana un récord histórico de 4,30 dólares por galón.

Lo que dicen los números, contra lo que dijo el discurso

Según el fact-check de CNN sobre el discurso de Dallas, la afirmación de Trump “dista mucho de ser cierta”: los precios generales al consumidor han subido 4,3% desde enero de 2025, cuando comenzó su segundo mandato. Los precios de los alimentos aumentaron también 4,3% en ese mismo período, y los productos de supermercado subieron 3,4%. La gran mayoría de los productos y categorías registrados por el IPC aumentaron de precio, en lugar de disminuir, desde que Trump volvió al poder.

Es cierto, y así lo reconoció el propio fact-check, que el precio de los huevos sí ha bajado considerablemente durante su gobierno. Pero generalizar esa excepción específica a “casi todos los demás productos” es, según la verificación, una afirmación que no se sostiene frente a los datos.

La otra promesa de la convención: $5,000 por adulto

El discurso de Dallas no se limitó a la inflación. Trump prometió un “dividendo” de 5,000 dólares para cada adulto estadounidense si los republicanos retienen el control del Congreso en noviembre, una propuesta que, según Factchequeado, sería ilegal de implementarse tal como fue planteada, y que distintos cálculos sitúan en un costo superior a 1 billón de dólares para el Estado.

La propia oferta generó controversia dentro del propio Partido Republicano. Según CNN, los economistas advirtieron que el pago provocaría más inflación, no menos. El gobernador de Florida fue explícito sobre ese riesgo en declaraciones recogidas por El Nuevo Día: “lo que no creo que se deba hacer es endeudarse otros 1,5 billones e inyectarlos masivamente en la economía, porque eso provocará más inflación. Eso generará más deuda y más inflación”. Ni siquiera el vicepresidente JD Vance mencionó la propuesta del “dividendo” en su propio discurso de la convención.

La conexión que Trump trazó entre Irán y los precios

Trump también vinculó explícitamente su promesa de precios más bajos con el desenlace de la guerra que documentamos toda esta semana: prometió que los precios de la comida y del petróleo bajarán una vez que, en sus palabras, se “gane la guerra con Irán”. Es la misma lógica que ya habíamos registrado con su propuesta de renombrar el Estrecho de Ormuz como “Estrecho de Trump”.

El problema es que la evidencia de esta semana apunta en la dirección contraria a esa promesa: documentamos que el petróleo superó los 100 dólares por barril tras el ataque a cinco petroleros iraníes, que las reclamaciones de seguros marítimos por la guerra ya llegan a 2,000 millones de dólares, y que el tránsito real por Ormuz, según el CEO de Vitol Group, cayó a la mitad del volumen previo al conflicto. Ninguno de esos datos sugiere que la resolución de la guerra, y con ella el alivio de precios prometido, esté cerca.

Por qué esta contradicción importa más allá del discurso mismo

El costo de vida es, según las propias encuestas de opinión pública citadas por análisis de la convención, el verdadero punto débil del gobierno de Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Que el IPC de agosto haya salido más caliente de lo esperado, apenas 48 horas después de que el propio presidente asegurara ante su base electoral que los precios “bajan rápidamente”, no es un desliz retórico menor: es la clase de contradicción verificable que, con el archivo de esta semana, se puede documentar con nombre, fecha y cifra exacta.

Para las familias hispanas que ya sienten en su presupuesto semanal el peso de la gasolina en récord, el diésel en máximos históricos, y ahora una inflación que vuelve a sorprender al alza, la distancia entre el discurso de campaña y los datos oficiales de esta misma semana queda, por ahora, documentada con la evidencia de la propia Oficina de Estadísticas Laborales del gobierno que hizo la promesa.