El presidente Trump advirtió esta semana que se vienen “operaciones de combate mayores” contra Irán, en su declaración más directa hasta ahora sobre hacia dónde se dirige el conflicto que ya lleva más de una semana de intercambios de ataques. “Vamos a golpearlos muy duro porque nos toca a nosotros golpearlos. Ellos saben que viene”, declaró el presidente en el Despacho Oval, y fue más allá en una entrevista con Fox News esa misma mañana, prometiendo una respuesta contundente tras lo que el Comando Central estadounidense describió como un intento de “ataque sorpresa” de Irán contra fuerzas de EE.UU.
La escalada ya tiene consecuencias diplomáticas más allá de Irán: fuerzas estadounidenses y sauditas coordinaron ataques contra milicias respaldadas por Teherán en territorio iraquí, después de que esas milicias dispararan más de 30 drones en tres días contra tropas estadounidenses e instalaciones petroleras de Arabia Saudita —ataques que, según las propias milicias, les costaron 20 combatientes. El primer ministro iraquí calificó la operación conjunta como una violación directa de la soberanía de su país y ordenó a la cancillería iraquí iniciar acciones legales contra Estados Unidos y Arabia Saudita, mientras el expresidente de gobierno Mohammed Shia al-Sudani advirtió públicamente sobre lo que llamó una “peligrosa transgresión del principio de hermandad islámica”. Trump, por su parte, sostuvo que Bagdad había autorizado la operación.
El propio Ejército jordano confirmó que interceptó cinco misiles lanzados desde Irán la madrugada del jueves, y en el Mediterráneo, Egipto confirmó que un incendio en un buque cisterna en el puerto de Damietta fue causado por un ataque con drones —evidencia de que el conflicto ya se extiende, en la práctica, a un arco de países que va desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo. Apenas unos días antes, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, había descrito un escenario distinto: aseguraba que Trump le estaba dando “espacio” a las negociaciones diplomáticas con Irán, en medio de una pausa aparente en los combates. Esa ventana, según la evidencia de esta semana, se cerró por completo.
Por qué esto importa más allá del frente militar: la contradicción entre el mensaje de “espacio para el diálogo” de hace apenas unos días y la promesa actual de “operaciones de combate mayores” refleja lo volátil que sigue siendo este conflicto, y lo poco predecible que resulta para cualquier análisis de mediano plazo. Para las familias hispanas en Estados Unidos, el efecto más inmediato y tangible de esta escalada ya se siente en el surtidor de gasolina —el petróleo saltó más de 7% esta semana— y en la incertidumbre sobre cuánto más puede extenderse un conflicto que ya involucra, de forma directa o indirecta, a Jordania, Irak, Arabia Saudita y Egipto, sin que exista todavía ninguna señal creíble de que la vía diplomática vaya a retomarse pronto.