Amazon se convirtió a comienzos de este mes en la quinta empresa en la historia de los mercados financieros en superar la barrera de los 3 billones de dólares de capitalización bursátil, uniéndose a un grupo selecto que hasta ahora integraban únicamente Nvidia, Apple, Microsoft y Alphabet. La compañía fundada por Jeff Bezos cerró ese día en 284.02 dólares por acción, después de que sus títulos se dispararan más de 20% en apenas dos sesiones tras la publicación de resultados trimestrales que superaron ampliamente las expectativas de Wall Street.

Los números detrás de ese repunte son considerables: Amazon reportó una ganancia neta trimestral de 62,647 millones de dólares, un aumento de 244% frente al mismo periodo del año anterior, con ingresos de 200,606 millones de dólares. El motor principal de ese crecimiento fue, una vez más, Amazon Web Services (AWS), su división de computación en la nube, que facturó 42,200 millones de dólares con un crecimiento de 36.7% —su ritmo más acelerado en los últimos 18 trimestres, impulsado en buena medida por la demanda creciente de infraestructura para inteligencia artificial.

El propio hito histórico de la compañía ilustra la aceleración reciente de su valor: Amazon tardó más de seis años en pasar del billón de dólares (alcanzado en septiembre de 2018) a los dos billones (en junio de 2024), pero apenas poco más de dos años en sumar el tercer billón. Ese ritmo de crecimiento la posicionó, según el consenso de analistas recogido por Bloomberg, como la acción con mejor rendimiento del año entre las llamadas “Siete Magníficas” tecnológicas, con una revalorización superior al 23% en lo que va de 2026.

Como parte de ese mismo repunte bursátil, Jeff Bezos aprovechó la cotización en máximos históricos para presentar ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) una solicitud para vender hasta 15 millones de acciones a través de Morgan Stanley —correspondientes a sus acciones de fundador, en su poder desde la creación de Amazon en 1994—, una operación valorada en aproximadamente 4,100 millones de dólares, aunque representa apenas 0.14% del total de acciones en circulación de la compañía.

Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: el desempeño de gigantes tecnológicos como Amazon influye de forma directa en los fondos de pensión, planes 401(k) y cuentas de inversión de millones de trabajadores estadounidenses, incluidos muchos hispanos que participan en el mercado bursátil a través de este tipo de vehículos de ahorro para el retiro. Al mismo tiempo, el crecimiento acelerado de AWS —el negocio detrás de buena parte de la infraestructura de inteligencia artificial que está transformando distintas industrias— es un recordatorio de hacia dónde se está moviendo la inversión corporativa real en Estados Unidos, más allá del comercio electrónico que hizo famosa a la compañía originalmente.