Les cuento cómo arranca esta semana, porque viene cargada. El viernes el Brent cerró en 116,72 dólares por barril, con una subida de 3,1% en el día y cerca de 6% en la semana, su cierre más alto desde el 29 de abril, según los datos recogidos por FinanceFeeds a partir de Reuters. El WTI terminó en 103,27. A comienzos de octubre el Brent estaba por debajo de los 97. Lo que lo empujó esta vez no fue solo el estrecho de Ormuz, sino los ataques de los hutíes contra Arabia Saudita: el jueves Aramco ordenó evacuar su sede en Dhahran. A eso se sumó la Guardia Revolucionaria iraní diciendo que siete tanqueros quedaron dañados cerca de Ormuz, una cifra que la agencia AP no pudo confirmar.
Con ese petróleo de fondo, la Reserva Federal se reúne el martes 27 y el miércoles 28. La decisión sale a las 2:00 p.m. de Nueva York (3:00 p.m. en Santiago) y media hora después habla Kevin Warsh. La tasa está hoy entre 3,75% y 4,00% tras el alza de septiembre, la primera en tres años. El mercado da por hecho que esta vez no la toca: la herramienta FedWatch de CME ubicaba la probabilidad de un alza alrededor de 9-10% al cierre del viernes, y en la encuesta de Reuters hecha entre el 16 y el 20 de octubre, 94 de 100 economistas esperan una pausa. Lo que llama la atención es lo otro: los 100 esperan un alza en diciembre.
A mí lo que me parece más interesante es el calendario político. La Fed decide seis días antes de las elecciones de mitad de período del 3 de noviembre. El banco central insiste en que no mira las elecciones, y en 2022 subió 75 puntos básicos seis días antes de unas midterms, pero varios analistas, como Simon Penn de UBS, ya habían dicho que un alza justo en la víspera electoral era “políticamente insostenible”. Así que el miércoles no hay que mirar tanto la decisión como el tono de Warsh: si deja diciembre amarrado o si abre la puerta a algo más.
El jueves 29 es el día de los datos duros. A las 8:30 a.m. de Nueva York sale el PIB del tercer trimestre, con un consenso cercano a 3,2% anualizado frente al 2,2% del segundo trimestre, según el calendario de Kalkine, y el GDPNow de la Fed de Atlanta lo veía en 3,5% al 20 de octubre. A la misma hora llega el PCE de septiembre, el indicador de inflación que la Fed prefiere: se espera que el general suba de 3,4% a 3,7% anual y que el subyacente pase de 3,0% a 3,1%. Si eso se confirma, la Fed habrá decidido el miércoles sin ver un dato que le daría la razón a los que piden apretar más. Ese mismo jueves decide el Banco Central Europeo, y el viernes el Banco de Japón.
En lo empresarial, la semana pone a prueba otra vez el gasto en inteligencia artificial, después de que el Nasdaq cayera 2,9% el jueves pasado, su peor día desde junio. Alphabet y Microsoft reportan el miércoles, Amazon el jueves. Pero para nosotros los resultados que importan llegan el viernes 30 antes de la apertura: Exxon Mobil y Chevron, la petrolera estadounidense con operaciones en Venezuela a través de empresas mixtas con PDVSA. Con el crudo arriba de 100 dólares, lo que digan de producción y de planes de inversión vale la pena escucharlo con atención.
Qué mirar si eres venezolano
Primero, el barril. Según las fuentes secundarias del informe de la OPEP publicado el 13 de octubre, Venezuela produjo 1,15 millones de barriles diarios en septiembre, apenas 20.000 más que en agosto; el Gobierno reporta 1,206 millones. Con la producción estancada, casi todo lo que entra de más al país depende del precio, no del volumen. Un Brent en 116 es una buena noticia para la caja del Estado, pero ya vimos muchas veces que eso no se traduce solo en salario ni en servicios.
Segundo, el dólar. El BCV fijó la tasa oficial en 887,30 bolívares por dólar con fecha valor del martes 27, frente a 881,88 del 20 de octubre, según la publicación diaria recogida por Finanzas Digital. Es un avance de 0,6% en una semana, a goteo, pero constante.
Tercero, las remesas. Si Warsh sale el miércoles con un tono duro y el mercado se convence de varias alzas más, el dólar tiende a fortalecerse y el crédito en Estados Unidos se encarece. Para el venezolano que trabaja en Miami o en Houston y manda plata a la familia, eso significa tarjetas y préstamos más caros justo cuando la gasolina sigue alta por el mismo petróleo que a Venezuela le conviene caro.
Esa es la contradicción con la que arranco la semana: el mismo barril que le da aire a las cuentas de Venezuela es el que aprieta el bolsillo de los venezolanos que viven afuera. ¿Cuánto de ese petróleo a 116 dólares va a llegar de verdad a la gente que se quedó?
