El gobierno de Canadá, encabezado por el primer ministro Mark Carney, anunció medidas arancelarias de represalia contra productos estadounidenses, incluidos el acero, los lácteos y los electrónicos, vigentes desde el 8 de septiembre, según reportó Telemundo. Es la respuesta formal canadiense a la escalada comercial que documentamos hace algunas semanas, cuando Estados Unidos impuso aranceles del 50% sobre bienes canadienses.
Por qué esta respuesta llega justo ahora
La medida canadiense confirma el patrón de confrontación comercial que hemos venido siguiendo en esta serie. Documentamos en su momento cómo esos aranceles del 50% generaron fricciones internas dentro del propio Partido Republicano, dado que varios de los estados con contiendas de Senado más reñidas de cara a noviembre limitan directamente con Canadá y dependen de ese intercambio comercial.
Los sectores elegidos, y por qué no son casuales
La selección de acero, lácteos y electrónicos como blanco de la represalia canadiense parece calculada para maximizar el impacto político dentro de Estados Unidos: son sectores con peso electoral concentrado en estados industriales y agrícolas clave. Es la misma lógica de represalia dirigida que suele emplearse en este tipo de disputas comerciales, buscando presionar políticamente a la administración de turno a través de las comunidades que dependen económicamente de esos sectores específicos.
El contexto de una semana ya cargada de tensión comercial
Esta noticia se suma a una semana donde ya documentamos otros frentes de fricción comercial: la reunión entre el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum en plena revisión del T-MEC, y las declaraciones de Marco Rubio acusando a México de no hacer “ni de lejos suficiente” contra los cárteles. Norteamérica atraviesa, en conjunto, uno de los períodos de mayor tensión comercial entre sus tres economías en los últimos años.
El efecto que ya empezamos a documentar en los precios
Vale la pena recordar el contexto más amplio en el que se inserta esta disputa: documentamos hace unas semanas el récord histórico de precios de la gasolina y el diésel en Estados Unidos, impulsado principalmente por la guerra con Irán, pero las tensiones comerciales con sus dos principales socios norteamericanos añaden una presión adicional sobre el costo de bienes de consumo básico, desde productos lácteos hasta electrónicos.
Lo que sigue: una semana donde el comercio compite por atención con la Fed
Esta disputa arancelaria se desarrolla en paralelo a la semana más determinante del trimestre para la política monetaria estadounidense, con la Reserva Federal decidiendo sobre las tasas el miércoles 16 de septiembre. Aunque ambos temas, comercio y tasas de interés, parecen distintos, están profundamente conectados: una mayor fricción comercial tiende a presionar los precios al alza, precisamente el tipo de presión inflacionaria que la Fed evalúa al momento de decidir si sube o mantiene las tasas, tal como venimos documentando en nuestro calendario económico semanal.
