Wall Street abrió este lunes en rojo, arrastrado principalmente por pérdidas en el sector tecnológico, después de que una oleada de voces dentro de la propia industria de inteligencia artificial, entre ellas representantes de OpenAI y Anthropic, alertaran sobre el ritmo de avance de esta tecnología y reclamaran frenar su desarrollo por temor a perder el control de los sistemas, según reportó EFE.
Las cifras del desplome
El Nasdaq Composite lideró las pérdidas, con una caída de hasta 1,23% en las primeras operaciones, después de que sus futuros llegaran a retroceder 1,9%. El S&P 500 cedió 0,73%, y el Dow Jones bajó 0,29%. Entre las tecnológicas más golpeadas, Nvidia retrocedió 2,7% e Intel se desplomó 6,8%. El impacto se sintió con particular fuerza en Asia: el índice Kospi de Corea del Sur cayó 3,3%, y SoftBank, uno de los principales inversores de OpenAI, llegó a hundirse 13,2% en una sola sesión.
Lo que está en juego: seguridad, no solo negocios
Es relevante señalar que este pedido de frenar el desarrollo no provino de reguladores externos ni de críticos de la industria, sino de figuras dentro de las propias compañías que lideran la carrera de la inteligencia artificial. Es una advertencia interna sobre riesgos de seguridad y pérdida de control de los sistemas, un tipo de señal que el mercado interpretó con la suficiente seriedad como para desatar ventas generalizadas en todo el sector.
La lectura de los analistas: ¿el negocio tocó un techo?
Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, planteó la pregunta central que se hace el mercado: “¿esta advertencia sobre la IA indica que la hiperescalabilidad de la computación y la infraestructura de IA ha llegado a su límite? De ser así, esto tendrá enormes repercusiones en los mercados financieros y podría provocar una fuerte caída en las acciones de fabricantes de chips y otros componentes del sector de la IA”.
Sin embargo, no todos los análisis apuntan a un freno real en la inversión. Desde Link Securities matizaron: “en un primer momento, esta iniciativa podría pesar sobre los valores del sector, aunque no creemos que vaya a modificar sus proyectos de inversión, sino únicamente a desviar una parte de los mismos hacia la mejora de la fiabilidad y seguridad de estos sistemas”.
La otra noticia que golpeó al sector: OpenAI descarta salir a bolsa en 2026
En medio de esta misma jornada, el consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, confirmó que la compañía no saldrá a bolsa este año, poniendo fin a las expectativas que habían circulado durante meses sobre una posible oferta pública inicial. Es una noticia que, sumada a las advertencias sobre seguridad, contribuye a la incertidumbre general sobre el ritmo y la dirección que tomará el sector de la inteligencia artificial en el corto plazo.
Cómo conecta con lo que documentamos toda la semana pasada
Esta caída llega apenas días después de que documentáramos los resultados de Broadcom, con ingresos de inteligencia artificial creciendo 221% interanual, y las inversiones de Oracle y Microsoft en infraestructura de centros de datos. El contraste es notable: hace apenas unos días, el mercado celebraba el crecimiento explosivo del sector; hoy, las propias voces internas de esa industria encienden las alarmas sobre los riesgos de mantener ese mismo ritmo sin suficientes controles de seguridad.
El doble golpe que define el inicio de esta semana
Como documentamos en otra nota de hoy, esta caída tecnológica coincide con el disparo del petróleo tras la interrupción del oleoducto East-West en Arabia Saudí, que llevó al Brent por encima de los 109 dólares. Russ Mould, de AJ Bell, describió la combinación con precisión: “el petróleo y los temores sobre la IA están causando un doble dolor de cabeza para los inversores”. Ambos factores convergen justo al inicio de la semana en que la Reserva Federal decide sobre las tasas el miércoles 16 de septiembre, añadiendo todavía más incertidumbre a una de las semanas más cargadas del trimestre para los mercados globales.
