Colombia es el país que más venezolanos recibió en estos años, y por eso lo que pasa allá nos toca a todos. Esta semana Migración Colombia expulsó a 98 venezolanos desde Medellín, y la forma en que lo hizo dice mucho del momento que vive la diáspora en la región.
Los trasladaron desde Medellín hasta la frontera en dos aviones militares, en un operativo con la Policía, la Alcaldía de Medellín y el Ejército, según la agencia ANSA. Las autoridades dicen que representaban un “alto riesgo para la seguridad de la comunidad”. Los datos que dieron son estos: 73 tenían antecedentes de captura por delitos como tenencia de estupefacientes, lesiones personales y conductas contrarias a la convivencia; todos tenían sanciones policiales previas; 63 habían pasado por Centros de Traslado por Protección; y el 80% estaba en situación irregular. El director de Migración Colombia, José Luis Castañeda, dijo que la medida busca “devolverle la tranquilidad a los colombianos”.
Y aquí viene lo que a mí me preocupa más que la expulsión en sí. El presidente Abelardo de la Espriella, en un consejo de seguridad en Barranquilla, ordenó comenzar “operativos coordinados para dar con los inmigrantes ilegales”, con una prioridad clara: primero quienes cometen delitos, después quienes no tienen su situación regularizada. Ya en agosto había ordenado redadas para ubicar a venezolanos señalados por delitos o en situación irregular.
Les quiero ser claro con esto. Que un país expulse a extranjeros con antecedentes delictivos es una decisión soberana, y ningún venezolano honesto que trabaja en Bogotá, Medellín o Cúcuta quiere que lo confundan con el que delinque. El problema es la segunda parte de la orden. Cuando se pasa de “quien comete delitos” a “quien no tiene papeles”, el que entra en la mira es el muchacho que vende café en la calle, la señora que limpia casas, el que llegó caminando hace tres años y nunca pudo regularizarse. Y ese es la mayoría.
No es solo Colombia. En Chile se acaban de contar 8.900 venezolanos que se fueron voluntariamente este año y 46.000 órdenes de expulsión pendientes, como les conté en esta nota, y Perú prepara vuelos con Venezuela para devolver indocumentados, como explicamos aquí. La salida de Maduro les dio a los gobiernos de la región un argumento nuevo: “Venezuela ya cambió, que vuelvan”. Y la ventana de tolerancia se está cerrando rápido.
Si usted está en Colombia
Si usted es venezolano y está en Colombia, lo más importante es saber exactamente cuál es su situación. Verifique en los canales oficiales de Migración Colombia el estado de su Permiso por Protección Temporal o de cualquier trámite pendiente. Lleve siempre su documento de identidad y copia de sus papeles. Si tiene una sanción, un proceso abierto o está irregular, busque asesoría en una organización de apoyo a migrantes o una clínica jurídica antes de que lo encuentre un operativo, no después. Esta nota es informativa y no sustituye la asesoría legal individual.
Me queda una pregunta que me hago cada vez que veo estas noticias: si los gobiernos de la región dan por hecho que Venezuela ya es un país al que se puede volver, ¿por qué todavía no hay una fecha para que los venezolanos elijamos a quien la gobierne?
