El gobierno cubano denunció que el embargo estadounidense le provocó pérdidas por 8,083 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, una cifra que el propio Ejecutivo calificó de récord y que supera en 7% la reportada un año antes. El cálculo fue presentado por el canciller Bruno Rodríguez de cara a la votación anual sobre el embargo que la Asamblea General de la ONU celebrará en octubre.
Un dato que, según el propio gobierno, está incompleto
Rodríguez fue explícito sobre lo que la cifra no contempla: “la cifra no incluye los daños del cerco energético ni de las sanciones secundarias”, afirmó, en referencia a las medidas que la administración Trump ha adoptado este año. Desde enero, Washington amenaza con sancionar a los países que suministren combustible a Cuba, una presión que documentamos extensamente en esta sección al reportar los apagones que han afectado hasta el 71% del territorio de forma simultánea.
Es decir, según la propia contabilidad oficial cubana, el impacto económico real sería considerablemente mayor a los 8,083 millones reportados, si se sumara el efecto específico del bloqueo petrolero de este año.
La frase que resume el enfoque del reclamo
El propio Rodríguez enmarcó la cifra en términos humanos, no solo macroeconómicos: “detrás de cada cifra hay un rostro humano”, declaró, buscando conectar el dato agregado con el impacto cotidiano que documentamos hace unos días al reportar el informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, según el cual el 94% de los cubanos vive en extrema pobreza y ocho de cada diez se privó de alguna comida en el último año.
Un reclamo que llega al Consejo de Derechos Humanos de la ONU
Este planteamiento no se limita a la Asamblea General. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU tiene previsto examinar este miércoles el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero, así como del cerco energético que Washington mantiene contra la isla, en los derechos humanos del pueblo cubano.
Cómo leer esta cifra junto al resto del panorama económico
Vale la pena situar este dato dentro del cuadro más amplio que hemos venido documentando. El gobierno cubano proyecta apenas 1% de crecimiento para 2026, la misma meta que ya incumplió el año anterior, mientras la CEPAL estima solo 0,1%. El dólar informal cerró recientemente en 678 pesos, muy por encima de la tasa oficial, y el déficit fiscal estimado para este año asciende a 74,500 millones de pesos cubanos, unos 3,100 millones de dólares.
Es en ese contexto que el gobierno cubano decidió, hace apenas unos días, autorizar la creación de empresas privadas con más de 100 trabajadores, una señal de que el sector privado se ha vuelto indispensable para sostener empleo y actividad económica dentro de un sistema que, según su propia narrativa oficial, atribuye buena parte de sus dificultades al embargo externo.
El contrapunto que persiste
Como en cada reporte similar, la explicación oficial cubana no está exenta de contrapunto: sectores críticos y analistas independientes atribuyen buena parte de la crisis económica de la isla a factores internos, como la ineficiencia del modelo productivo estatal y la falta de inversión sostenida en infraestructura, más allá del efecto innegable que sí tiene el embargo sobre el acceso a financiamiento internacional y tecnología.
Para la diáspora cubana que sostiene económicamente a sus familiares en la isla, esta cifra oficial, sea cual sea su lectura política, confirma un patrón que ya conocen de forma directa: la economía cubana sigue sin encontrar una vía de estabilización, y las remesas continúan siendo, para millones de familias, la diferencia entre cubrir o no las necesidades básicas del día a día.
