El mercado informal de divisas en Cuba cerró la jornada del lunes 31 de agosto con alzas tanto del dólar como del euro, según reportó CiberCuba. La moneda estadounidense terminó el día en 678 pesos cubanos de media, mientras que el euro escaló hasta los 769 pesos. Son cifras que, más allá del dato puntual, explican buena parte de la realidad económica cotidiana de la isla que venimos documentando en esta sección.
La brecha que revela la desconexión con la economía real
El tipo de cambio oficial del Banco Central de Cuba se mantiene muy por debajo de estas cifras del mercado informal, una diferencia que, según el propio análisis de CiberCuba, refleja una desconexión directa con la economía real del país. La explicación de esa brecha es estructural: escasez crónica de divisas en el sistema bancario estatal, combinada con una alta demanda de dólares y euros por parte de la población, que necesita esas monedas para acceder a bienes que el circuito en pesos simplemente no ofrece.
El impacto directo sobre el bolsillo cotidiano
Estas variaciones en el mercado informal no son un asunto abstracto de economistas: impactan de forma inmediata en los precios internos y en la capacidad adquisitiva de los cubanos, especialmente en un contexto de inflación sostenida, salarios estatales bajos, y una dolarización parcial cada vez más extendida de la economía. Cuando el dólar informal sube, sube también el precio de prácticamente todo lo que se comercializa fuera del circuito estatal, que es donde la mayoría de las familias resuelve su día a día.
El contexto oficial: 10% de inflación proyectada frente a una realidad distinta
Este comportamiento del mercado informal contrasta con las proyecciones oficiales que documentamos hace unos días: el gobierno cubano prevé un aumento de apenas 10% en los precios del mercado formal para 2026, lo que implicaría una reducción de cinco puntos porcentuales frente al 14.07% de inflación interanual registrado al cierre de 2025. El problema es que buena parte de la economía real cubana no ocurre en ese “mercado formal” al que se refiere la proyección, sino precisamente en el circuito informal donde el dólar cotiza a 678 pesos.
Un cuadro que se refuerza con el resto de indicadores
Esta presión cambiaria se suma a los otros elementos del panorama económico cubano que hemos documentado esta semana: el gobierno proyecta un crecimiento de 1% para 2026, la misma meta que ya incumplió el año anterior, mientras la CEPAL estima apenas 0.1%. El déficit fiscal estimado asciende a 74,500 millones de pesos cubanos, unos 3,100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas. Entre 2020 y 2024, la economía cubana se contrajo 11% de forma acumulada.
Las propias autoridades reconocen la persistencia de los problemas estructurales que alimentan esta brecha cambiaria: escasez de productos básicos, apagones que documentamos con datos de hasta 71% del territorio afectado, inflación elevada, dolarización creciente, y una migración sostenida que continúa drenando la fuerza laboral del país. En ese contexto, la cotización diaria del dólar informal funciona como el termómetro más honesto y actualizado de una economía que, en la práctica, opera muy lejos de las cifras que registran los indicadores oficiales.
