El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba sufrió este viernes 18 de septiembre una nueva desconexión total, dejando sin electricidad de manera simultánea a más de nueve millones de personas en toda la isla, según confirmó el Ministerio de Energía y Minas (Minem). Es el octavo apagón nacional total que sufre el país en lo que va de 2026, y el decimotercero desde que se registró el primero de estos colapsos, en septiembre de 2022.

Cómo empezó, y cómo se extendió a todo el país

El origen del colapso estuvo en la región occidental del país, específicamente en las provincias que van desde Pinar del Río hasta Matanzas, donde una falla en las líneas de transmisión dejó sin servicio a esa zona. El problema se propagó hasta provocar la caída completa de la red nacional alrededor de las 2:00 de la tarde, hora local. La Unión Eléctrica (UNE) señaló que investigaba de inmediato la causa y que ya había activado los protocolos de recuperación mediante microsistemas de generación.

La magnitud del déficit, en cifras exactas

El parte de apagones de esa misma jornada, antes del colapso total, ya anticipaba la gravedad de la situación: el sistema contaba con apenas 1,113 megavatios de generación disponible, frente a una demanda prevista de 3,210 megavatios. Es decir, la red operaba con poco más de un tercio de la capacidad que el país necesitaba ese día.

El efecto que se extendió más allá de la luz

Según reportó Caraota Digital, se registraron además interrupciones en los servicios de telefonía móvil e internet, lo que complicó la comunicación tanto dentro de la isla como con la diáspora en el exterior. La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió una alerta de seguridad sobre el evento, registrando el apagón a la 1:57 p.m. hora del Este.

Por qué este colapso llega en el peor momento posible

Este apagón adquiere una relevancia adicional a la luz de lo que documentamos hace apenas dos días: Díaz-Canel había fijado públicamente un cronograma de mejora, prometiendo primeros resultados para finales de septiembre, avances adicionales en octubre, y una solución más sostenible antes de que termine el año. Estamos ya en la última semana de ese primer plazo, y en lugar de una mejora verificable, el país acaba de sufrir uno de los colapsos más graves de todo el año.

Las versiones que compiten sobre las causas de fondo

La Habana atribuye buena parte del agravamiento de la crisis eléctrica a Estados Unidos, después de que Washington amenazara en enero con imponer aranceles a los países que exporten crudo hacia la isla. Sin embargo, una investigación conjunta de Diario de Cuba y medios de Venezuela y Panamá reveló que, durante el verano de 2025, cuando el país ya atravesaba apagones interminables, al menos nueve embarques de crudo despachados por PDVSA con destino a Cuba nunca llegaron a sus puertos. Es un dato que complica la narrativa oficial de que la responsabilidad recae exclusivamente en la presión externa estadounidense, y sugiere fallas también del lado del suministro venezolano, el mismo que hemos documentado extensamente en nuestra cobertura sobre el acuerdo petrolero entre Caracas y Washington.

Un problema que ya no es solo de capacidad, sino de estabilidad de la red

Como señaló Infobae, la desconexión de este viernes confirma que el problema eléctrico cubano ya no se limita a los apagones programados por falta de capacidad de generación: la propia estabilidad de la red nacional se ha convertido en un riesgo recurrente. Cada avería puntual, en un sistema ya deteriorado, puede desencadenar un colapso sistémico completo, exactamente como ocurrió este 18 de septiembre.

Lo que esto significa para la diáspora

Para los cubanos que sostienen económicamente a sus familias desde el exterior, este apagón se suma directamente a la crisis del agua que documentamos hace unos días, donde una pipa puede costar hasta ocho veces el salario mensual promedio. Ambas crisis, la eléctrica y la hídrica, están profundamente conectadas: sin electricidad estable, tampoco funcionan los sistemas de bombeo que distribuyen el agua. Este apagón nacional no es, entonces, un problema aislado, sino el eslabón que agrava simultáneamente varias de las carencias básicas que hemos venido documentando en esta sección.

Seguiremos de cerca si el gobierno cubano logra restablecer el servicio de forma completa en los próximos días, y si el plazo de finales de septiembre que el propio Díaz-Canel se impuso logra sostenerse pese a este nuevo colapso.