Esta semana, en el congreso anual de Conindustria, Delcy Rodríguez sacó la cifra que quería que se repitiera: “El promedio en el mes de octubre ya cerró en 1.244.000 barriles”, y “al día de hoy el cierre es de 1.251.000 barriles”. Dijo también que la producción creció “un 8,5% en los últimos 12 meses”, que su gobierno firmó 80 acuerdos de hidrocarburos desde la reforma de la ley en enero, aunque no todos están activos, y que el gran impulso llegará a partir de diciembre, según Infobae. Runrun.es lo resumió con su sección de “perlitas” de prosperidad, y no le faltó razón para hacerlo.
Les explico por qué yo me tomo ese número con pinzas. Hace apenas tres semanas, el propio gobierno le reportó a la OPEP, por comunicación directa, 1.206.000 barriles diarios para septiembre, apenas 5.000 más que en agosto. Las fuentes secundarias de la OPEP, que son las estimaciones independientes que usa la organización, lo dejaron en 1,15 millones, según Finanzas Digital. O sea que para creerle a Delcy hay que aceptar que en un solo mes, después de un verano entero casi plano, la producción saltó 38.000 barriles diarios. Y que la distancia con lo que mide la OPEP por su cuenta ya ronda los 94.000 barriles. No digo que sea imposible, porque hay taladros nuevos entrando. Digo que no está verificado, y que la cifra oficial de este gobierno siempre ha corrido por delante de la independiente.
Lo que sí se puede contar desde afuera son los barcos, y ahí la foto es de estancamiento. Según datos de transporte marítimo revisados por Reuters y publicados por El Nacional, las exportaciones de crudo de octubre quedaron en torno a 1,08 millones de barriles diarios, 0,5% menos que en septiembre y el nivel más bajo desde febrero, aunque 21% por encima de hace un año. Las compras de EE.UU. cayeron 29%, a unos 449.000 barriles diarios. Europa subió de 86.000 a 235.000 y Chevron movió unos 303.000, su segundo mejor mes del año. La agencia habla de “producción estancada” y de fletes caros que frenaron la demanda, y cuenta un detalle que no cuadra con el discurso del boom: en el terminal de José se siguen acumulando inventarios de crudo diluido, cerca de 4 millones de barriles, que un documento de Pdvsa atribuye a una menor demanda.
Aquí les debo una aclaratoria. El martes les conté, con datos de Bloomberg, que las exportaciones de octubre se habían desplomado a 809.000 barriles diarios. Reuters, midiendo los mismos tanqueros con su propio seguimiento, ve 1,08 millones. Es una diferencia enorme entre dos fuentes serias y no tengo cómo saber hoy cuál acierta; probablemente cuentan distinto las cargas de fin de mes y los barcos a tanques del Caribe. Lo que coinciden ambas es lo esencial: en octubre no hubo ningún despegue, y la causa común son los fletes y la dependencia casi total de las refinerías del Golfo de EE.UU.
Tampoco ayuda a la narrativa lo que dicen los de adentro. El vicepresidente de Pdvsa Jovanny Martínez admitió en la televisión estatal que NABEP, la empresa en la que el gobierno de EE.UU. tiene 35%, podría llegar al millón de barriles diarios “en seis a siete años”, mientras la compañía habla de lograrlo pronto, según el seguimiento de VeneEconomist. La mayoría de esos equipos, además, son para reparar pozos que ya existen, no para perforar nuevos.
Y ahora la parte que importa en la casa. Hoy el BCV fijó el dólar en 894,89 bolívares, según Finanzas Digital. En septiembre, cuando Delcy decía que Venezuela lidera el crecimiento de América Latina, el dólar estaba en 827,73, según NTN24. Si el petróleo de verdad estuviera entrando a chorros, se notaría primero en un bolívar que deja de caer, y eso no está pasando. A mí lo que me preocupa no es que un gobierno presuma, eso lo hacen todos. Me preocupa que la cifra que se anuncia en un congreso de industriales se convierta en la base de las promesas de salario, de bonos y de “boom”, cuando los barriles que salen por el puerto dicen otra cosa.
El informe de la OPEP de mediados de noviembre traerá la producción de octubre medida por las fuentes secundarias, y ahí vamos a ver si los 1.244.000 barriles existen. Yo les pregunto: ¿cuántas veces más vamos a escuchar que el boom llega “a partir de diciembre”?
