“Nos unimos al júbilo por los 250 años de la independencia de los Estados Unidos”. No, no lo dijo un embajador gringo ni un diputado de Miami. Lo dijo Delcy Rodríguez este viernes 6 de noviembre, frente a la estatua de George Washington en la parroquia El Paraíso de Caracas, mientras reinauguraba la Plaza Washington con una ofrenda floral adornada con las banderas de Venezuela y de Estados Unidos, según la nota de Europa Press reproducida por Infobae y el reporte de Demócrata.

La acompañaban el encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas, John Barrett, un funcionario del Departamento de Estado para Suramérica y altos cargos de los departamentos del Tesoro y de Energía. Del lado venezolano estaban los ministros de Economía y Finanzas, de Obras Públicas y de Relaciones Exteriores, más el alcalde de Caracas. Delcy explicó que la reinauguración “es un homenaje a un líder de la independencia y a un presidente de los Estados Unidos” y habló de la importancia de conocer la historia propia y reconocer a los héroes de otras naciones.

A mí me encanta lo de conocer la historia, así que hagamos memoria. En septiembre de 2006, Hugo Chávez subió a la tribuna de la ONU y dijo que ahí había estado “el diablo” el día anterior, que todavía “olía a azufre”, refiriéndose a George W. Bush. Durante veinte años el chavismo construyó su identidad sobre el “imperio”, el “yanqui” y la soberanía, y cada crítico era un “lacayo de Washington”. Hoy la heredera de ese proyecto le lleva flores a Washington, el de bronce, con el Tesoro y el Departamento de Energía como invitados de honor. El azufre se volvió incienso.

Y fíjense en quiénes estaban en la foto, porque eso dice más que el discurso. No fue una delegación de Cultura ni de la Academia de la Historia. Fueron Economía, Finanzas, Tesoro y Energía. Es decir, la plata y el petróleo. Este gesto llega mientras Washington, según la misma nota de Europa Press, exige reemplazar la infraestructura electoral heredada del régimen anterior y una transición con plazos definidos, y cuando Marco Rubio acaba de decir que las elecciones serían “idealmente” en 2027, sin garantizar que ocurran antes de que Trump deje el poder. Las flores salen baratas. Una fecha electoral, un CNE nuevo y la libertad de los presos políticos que siguen tras las rejas cuestan bastante más, y de eso no hubo ofrenda.

No tengo nada contra George Washington, al contrario: fue el hombre que pudo quedarse en el poder y prefirió irse a su casa después de dos períodos. Ese es el detalle que Delcy no mencionó en su homenaje. Si de verdad quiere honrar al prócer, la mejor ofrenda no es un ramo en El Paraíso sino copiarle lo único que lo hizo grande: soltar el poder. ¿Ustedes creen que la próxima reinauguración será la de unas elecciones libres, o seguiremos viendo plazas recién pintadas?