Después de las elecciones de medio término, mucha gente en la diáspora me escribe con la misma preocupación: si los demócratas controlan el Congreso, ¿se frena el cambio en Venezuela? Lo conversé con Germán Novelli-Oliveros, y les dejo arriba el fragmento en video. Mi respuesta es que no. Y voy más allá: creo que un Congreso más fiscalizador le conviene a Venezuela.

Germán arrancó con una idea que comparto: el proceso que empezó el 3 de enero, “con sus aciertos y sus errores, con su paso a veces más lento de lo que quisiéramos”, sigue avanzando, y “ese proceso de cambio en Venezuela no lo paran las elecciones en los Estados Unidos”. Puede tardar dos meses o un año, dijo, pero se va a dar.

Lo que yo le planteé es que la disposición de los demócratas a conocer al detalle el acuerdo petrolero entre Washington y el Gobierno de Delcy Rodríguez, y a decirlo desde ya, favorece realmente a Venezuela. Las cosas que no estén claras se van a aclarar, las que estén ocultas van a salir al aire y las que haya que corregir se van a tener que corregir, porque ahora está el contrapeso de las comisiones del Congreso. Lejos de verlo mal, hay que verlo positivo: la transición ya no se va a llevar a cabo a ciegas.

Y ese contrapeso hace falta. Aquí mismo hemos contado los nueve vacíos del acuerdo petrolero que Delcy todavía no ha explicado, y cómo Rubio reveló que el operador del acuerdo es Nabep, de Alejandro Betancourt, y que EE.UU. tiene 35% y no 55%. Según recogió El Diario, desde enero de 2027 la nueva mayoría podrá convocar audiencias, citar funcionarios y exigir documentos, entre ellos los contratos petroleros firmados por Washington, quién controla las cuentas donde se depositan los ingresos y quién autoriza los desembolsos. Laura Dib, de WOLA, recordó que el Congreso podría exigir que se publique la auditoría de la cuenta del Tesoro donde se administran esos ingresos.

Venezuela puede volverse un tema de Estado

Hay otra lectura que me parece importante. Es cierto que en el Partido Demócrata hay un ala más de izquierda que podría terminar favoreciendo a la gente que hoy está en el poder en Caracas. Pero también puede pasar lo contrario: que Venezuela se convierta en un tema bipartidista. Acuérdense de que cuando Juan Guaidó llegó al Capitolio, en el discurso del Estado de la Unión de 2020, lo aplaudieron republicanos y demócratas de pie. Eso quiere decir que los dos partidos coinciden en que Venezuela era un problema que Estados Unidos debía ayudar a resolver. Si la transición se vuelve un tema de Estado y no de un solo partido, ese es el acompañamiento más importante que puede tener la oposición venezolana.

Germán lo amplió a la región. A Estados Unidos, dijo, le conviene una América Latina en paz y aliada, no gobiernos que durante años se abrieron a economías rivales como China y a grupos que él calificó de terroristas, y recordó que, a su juicio, el chavismo le abrió las puertas del territorio venezolano a Hezbolá y a otros grupos del Medio Oriente, además del daño del narcotráfico y las guerrillas colombianas. Yo agregué algo que nos toca muy de cerca a los que emigramos: que a esa gente no solo le abrieron el territorio, sino que se les dieron pasaportes para hacerse pasar por venezolanos, y que se camuflaron entre los caminantes que salieron por toda la región, hacia Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Estados Unidos. Por eso, cuando hoy se mira con sospecha a todo el que tiene acento venezolano, quien paga es el migrante honesto, no los que el régimen usó.

Para Germán, los factores políticos serios de Estados Unidos, demócratas y republicanos, conocen esa realidad y entienden que lo que conviene es una región que vea en Washington un aliado y no un enemigo, como pasó en los últimos 25 años con buena parte de los gobiernos de izquierda del continente.

Si quieren la conversación completa sobre lo que dejaron las midterms, la tienen en nuestro podcast: después de las midterms, Venezuela entra en el radar demócrata. Y el análisis de los resultados está en Trump perdió el Congreso, pero no el poder.

Yo me quedo con esta pregunta para ustedes: si el acuerdo petrolero es tan bueno para Venezuela como dicen en Caracas y en Washington, ¿por qué alguien tendría miedo de que el Congreso lo revise línea por línea?