El domingo les conté que Fundaredes denunciaba un bombardeo de la Fuerza Armada contra un campamento del ELN en Apure, y cerré con una pregunta: ¿política real contra la guerrilla o gesto para la foto con Washington? Ya tenemos parte de la respuesta. Cuatro funcionarios de Estados Unidos le dijeron a The New York Times que su país aportó inteligencia y drones para ese ataque del viernes 30 de octubre, según recogieron AlbertoNews y el Latin America Daily Briefing.

Lo que no está claro es quién apretó el botón. Uno de esos funcionarios dijo que ese tipo de dron normalmente lo opera el ejército estadounidense. Un militar venezolano, citado por AFP según el mismo boletín, fue más lejos: habló de drones y helicópteros artilleros, con ayuda de la CIA y del FBI, y lo resumió así: “Esto fue una orden de Estados Unidos”. Esa frase no la ha confirmado nadie con nombre y apellido, así que la tomo como lo que es, una versión.

Lo que sí llama la atención es el juego de la papa caliente. Según el Latin America Daily Briefing, el Departamento de Estado mandó las preguntas al Pentágono, y el Pentágono se las mandó al gobierno venezolano. Del lado de Caracas, un alto oficial confirmó al Times que la operación la hizo la FANB, pero el gobierno de Delcy Rodríguez no respondió. Y Diosdado Cabello, ministro de Interior, solo dijo que mandó a la policía científica a investigar unas “muertes extrañas”. El mismo Cabello que la acusación de Nueva York contra Maduro señala como socio del ELN en el envío de cocaína a Estados Unidos ahora habla de muertos misteriosos en un ataque que hizo su propia Fuerza Armada.

Tampoco hay una cifra cerrada de muertos. Juan Francisco García, coordinador de Fundaredes en Apure, habló primero de 19 y luego, según AlbertoNews, de al menos 23. Y aquí está lo que más me preocupa: García dice que no todos eran guerrilleros, que entre los muertos hay pilotos, proveedores, parejas de miembros del ELN y una mujer de unos 60 años, esposa de un piloto. Expertos legales citados por el Times recuerdan que llamar terrorista a un grupo no autoriza por sí solo a matar.

Esto no ocurre en el vacío. Sería la segunda operación conjunta, después del ataque de junio que mató al fundador del Tren de Aragua, Héctor “el Niño” Guerrero, y llega la misma semana en que el Times reveló que Washington negocia con el gobierno de Delcy un acuerdo para dejar tropas en Venezuela, como les conté el martes.

Yo quiero al ELN fuera de Venezuela, y lo quiere cualquiera que haya visto lo que esa guerrilla le hizo al Apure durante años con la complicidad del chavismo. Pero que se acabe esa protección no puede significar que un pueblo de frontera amanezca con muertos que nadie reconoce, ni que dos gobiernos se pasen la responsabilidad como si fuera un trámite. ¿No merecen esas familias, por lo menos, saber quién dio la orden?