Por fin lo dijo alguien con poder real sobre el calendario, y lo dijo con una palabra que a mí no me deja tranquilo: “idealmente”. Marco Rubio, el hombre que lleva la política de Washington hacia Venezuela desde la captura de Maduro, le dijo este jueves a The New York Times, en la Casa Blanca, que las elecciones presidenciales venezolanas se harían “idealmente” en 2027. No dio fecha. Y cuando le preguntaron si los venezolanos votarán antes de que Donald Trump deje el cargo, en enero de 2029, no quiso garantizarlo, según la entrevista que reproducen Infobae y TalCual.

Hasta ahora el 2027 lo decía María Corina Machado, que el 29 de octubre aseguró que el plan de Washington contemplaba presidenciales ese año, y el Departamento de Estado no lo confirmaba. Ahora lo confirma el propio Rubio, pero con la puerta abierta. “Creo que la gente estará contenta con el resultado y con la trayectoria que está tomando”, dijo. Yo me quedo con lo que no dijo.

Lo que sí puso sobre la mesa es una lista de condiciones previas, y vale la pena leerla despacio. La primera es institucional: un nuevo Tribunal Supremo, que Rubio espera tener reformado hacia mediados de diciembre gracias a las conversaciones que Washington patrocina entre el gobierno de Delcy Rodríguez y un sector de la oposición, y un nuevo consejo electoral, para el que los negociadores se reunirían la semana que viene. Encaja con lo que ya sabíamos de la hoja de ruta de Washington: nuevo TSJ, nuevo CNE, Delcy declarando la vacancia y seis meses para convocar. Y coincide con la cuarta ronda del diálogo, prevista del 11 al 15 de noviembre.

La segunda condición es la deuda, que el Times estima en más de 200.000 millones de dólares en mora. Rubio dijo que reestructurarla “es el trabajo actual de las autoridades interinas, pero bien podría extenderse a una autoridad electa”, porque “se cierne como una nube que impide la inversión”. Un funcionario estadounidense citado por el diario fue más lejos: resolver la deuda es clave para levantar las sanciones amplias y es una condición previa importante para las elecciones. Aquí les confieso mi preocupación. Una reestructuración de esa escala no se cierra en un año ni en dos, y si se convierte en requisito para votar, el voto queda amarrado a una negociación con acreedores que los venezolanos no controlan.

La tercera condición es la más delicada, y es la que explica la cautela. “Tienes que contar con el respaldo de las fuerzas de seguridad en cualquier país del mundo”, dijo Rubio. El Times recordó que varios altos oficiales militares venezolanos le dijeron a ese diario, a comienzos de este año, que no aceptarían un gobierno encabezado por Machado. O sea, que la pregunta de fondo no es cuándo se vota, sino si los que tienen las armas van a respetar el resultado. Rubio habló de reformar unas fuerzas conocidas por la represión y la corrupción, de que a Washington “le gustaría tener en algún momento un acuerdo de presencia con ellos” y de que eso “es por mucho preferible” a que esa relación la tengan “actores extranjeros con intereses malignos”. Sobre la operación conjunta contra guerrilleros colombianos en territorio venezolano, de la que informó el Times esta semana, no quiso comentar.

Del otro lado, Delcy Rodríguez sigue repitiendo que las elecciones se harán “bajo las normas de la Constitución”, sin fecha, como recoge El Espectador. Machado, que recibió un doctorado honoris causa en Buenos Aires, pidió acelerar el proceso y repitió que “Venezuela será libre para siempre”, según 14ymedio, con información de EFE. Y mientras tanto, frente a la embajada de EE.UU. en Caracas y en El Rodeo I, las familias siguen esperando: Foro Penal cuenta 322 presos políticos, aunque el gobierno niega que existan, como les conté esta mañana.

Entiendo la lógica de Washington: una elección sin TSJ nuevo, sin CNE confiable y con militares que no aceptan el resultado sería repetir el 28 de julio de 2024, cuando Maduro se proclamó ganador pese a la evidencia de que Edmundo González obtuvo más votos. Pero cada condición que se suma es también una excusa disponible para quienes nunca quisieron votar, y Delcy y Jorge Rodríguez saben usar el tiempo mejor que nadie. Si a casi un año de la captura de Maduro la fecha depende de los acreedores y de los cuarteles, ¿quién le va a poner, por fin, un día al calendario de los venezolanos?

Si quieres seguir todo lo que se sabe sobre la fecha, lo actualizo aquí: ¿Cuándo serán las elecciones presidenciales en Venezuela?