El domingo María Corina Machado entró por Barquisimeto y fue en caravana hasta Caracas, pasando por Lara, Yaracuy, Carabobo y Aragua. El martes, apenas dos días después, Delcy Rodríguez salió de gira. ¿Adivinan por dónde? Por Aragua y Carabobo, según la agencia EFE. Ustedes dirán que es casualidad. Yo llevo 26 años en esto y les confieso que me cuesta creer en casualidades con calendario.

En Aragua inauguró una escuela de formación campesina, la Ezequiel Zamora, y habló con productores del campo. Allí soltó la frase que se llevó los titulares, recogida por AFP en El Espectador: “Que nadie se entrometa” en la tranquilidad, la estabilidad y el crecimiento económico. No nombró a Machado, pero tampoco hacía falta, porque enseguida agregó: “Yo sé que hay quienes están hambrientos de poder”, gente que según ella “hace malabarismos” y monta un “show”. Después pasó a Carabobo, se subió a la tarima con el gobernador Rafael Lacava y bailó, como bailaba Nicolás Maduro en sus actos de campaña. La televisora estatal la mostró saltando y cantando mientras el público coreaba “¡Delcy avanza, tú tienes mi confianza!”.

A mí lo que más me llama la atención es otra frase. Hablando de las protestas por los racionamientos eléctricos, dijo: “Yo aspiro que sectores radicales abandonen para siempre la violencia”. Les recuerdo que el lunes hubo gente protestando frente a sedes de Corpoelec por apagones de hasta 12 horas. Que a un vecino que lleva medio día sin luz se le meta en el saco de los “radicales” dice bastante de cómo se piensa responder a ese malestar. En la misma gira prometió que el alivio a los apagones llegará “pronto” y repitió la meta de “hambre cero” para 2027 o 2028, una promesa que ya revisamos aquí con números: la canasta cuesta 755 dólares y el salario mínimo vale centavos. También anunció un plan de “renacer productivo” junto a Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, que según ella arrancó el lunes. Ni una cifra ni un detalle de cómo se va a financiar.

Mientras Delcy bailaba, Machado hacía otra cosa. Según EFE, recogida por Infobae, se reunió con más de un centenar de familiares de presos políticos, representantes de ONG de derechos humanos y víctimas de la represión. El comité de derechos humanos de Vente Venezuela lo resumió así: “Detrás de cada preso político hay una familia que resiste, una madre que espera”. Y en una reunión aparte se sentó con la Plataforma Unitaria y la Alianza por Venezuela: Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática, Convergencia, Encuentro Ciudadano, Causa R, Copei y ProVe, además de grupos más pequeños como Alianza Bravo Pueblo y Bandera Roja. Su comando habló de ir “en unidad hacia el Gran Acuerdo Nacional”.

Para dimensionar de qué familias hablamos: Foro Penal contaba 322 presos políticos al 5 de octubre, 182 civiles y 140 militares, 31 de ellos extranjeros. Es la cifra de una ONG, no un dato oficial, porque el Gobierno sigue sin reconocer que existan presos políticos y nunca ha publicado una cuenta propia. Y hoy mismo, según la agenda de EFE, la Alianza por la Libertad de los Presos Políticos convocó una marcha hacia Miraflores para pedir la libertad de sus familiares. Veremos si esta vez los reciben o los paran en la esquina, como ha pasado otras veces.

Lo que sigue es el jueves 29. Vente Venezuela confirmó, según NTN24, que ese día Machado dará su primera rueda de prensa desde que regresó. Hasta ahora ella ha contado muy poco sobre cómo volvió, y con Marco Rubio diciendo que a la democracia no se llega protestando en la calle y Delcy pidiendo que nadie se entrometa, esa conferencia va a ser leída en Caracas y en Washington con lupa.

Yo me quedo con la imagen de las dos agendas del mismo martes: una presidenta interina bailando en tarima y una dirigente opositora escuchando a madres que no saben cuándo verán salir a sus hijos. ¿Cuál de las dos cree usted que entiende mejor lo que está pidiendo hoy el país?