El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) envió el pasado 6 de agosto a revisión de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca una propuesta titulada “Eliminating the Discretionary 60-day Grace Period” (RIN 1615-AD22), que buscaría eliminar el periodo de gracia de hasta 60 días que actualmente permite a determinados trabajadores extranjeros permanecer legalmente en Estados Unidos mientras buscan un nuevo empleador después de perder el suyo. La propuesta afectaría a titulares de visas H-1B, H-1B1, L-1, O-1, TN, E-1, E-2 y E-3, además de sus dependientes.

Cómo funciona hoy el periodo de gracia, y qué cambiaría

Desde que se estableció en 2017, esta regla permite que un trabajador con alguna de estas visas, al perder su empleo antes de que venza su periodo autorizado de estadía, cuente con hasta 60 días consecutivos —una sola vez por cada periodo de validez de su visa— para encontrar un nuevo empleador dispuesto a patrocinarlo, cambiar su categoría migratoria, o salir del país de forma ordenada sin que quede registrada una violación de estatus. Si la propuesta avanza y se convierte en regla, esa flexibilidad desaparecería: un despido dejaría de ser únicamente un problema laboral para convertirse de inmediato en un problema migratorio, obligando potencialmente a la persona a abandonar el país sin margen de tiempo para resolver su situación.

El proceso todavía tiene varios pasos pendientes

Es importante ser precisos sobre el estado real de esta propuesta: por ahora no existe una nueva regla vigente, y el texto completo de la iniciativa ni siquiera ha sido publicado oficialmente. El proyecto debe superar todavía varias etapas antes de poder entrar en vigor —incluida su publicación formal en el Federal Register y un periodo de comentarios públicos de entre 30 y 60 días—, un proceso que, según firmas especializadas en inmigración como Fragomen y Goel & Anderson, típicamente toma varios meses adicionales antes de concluir. La abogada de inmigración Ana Gabriela Urizar advirtió que, de eliminarse este periodo, significaría “una pérdida inmediata del estatus legal para cualquiera afectado por un despido”.

Un cambio que revertiría casi una década de flexibilidad

De concretarse, la eliminación de este periodo de gracia representaría un regreso a los estándares que existían antes de 2017, cuando no existía ningún margen formal de tiempo para que estos trabajadores resolvieran su situación tras la pérdida de un empleo. Empleadores con un número considerable de trabajadores bajo las categorías H-1B, L-1 o TN ya han sido advertidos por firmas legales especializadas para comenzar a monitorear de cerca esta propuesta, dado que su eventual finalización comprimiría de forma significativa el margen de maniobra tanto de esos trabajadores como de las propias empresas que buscan contratarlos tras la finalización de un empleo anterior.

Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: aunque las visas de trabajo especializado como la H-1B no son la vía migratoria más común dentro de la comunidad hispana en su conjunto, sí afecta directamente a un número considerable de profesionales latinoamericanos —incluidos muchos venezolanos, colombianos y mexicanos altamente calificados— que hoy residen en el país bajo estas categorías. Para esas familias, la eliminación de este colchón de 60 días representaría un salto considerable en el nivel de riesgo asociado a cualquier despido, transformando lo que hoy es un contratiempo laboral manejable en una amenaza inmediata a su permanencia legal en el país, sin el margen de tiempo que actualmente existe para reorganizar su situación migratoria.