El Banco Central de Venezuela y el Ministerio de Economía y Finanzas firmaron el Acuerdo Anual de Políticas Económicas para 2027, y lo anunció el BCV el martes en su página web. Lo firmaron la ministra Anabel Pereira y el presidente del BCV, Luis Pérez, después de que el directorio del banco lo autorizara el 22 de octubre, según Noticiero Digital. Las metas son tres: que la economía crezca entre 6% y 10%, que la inflación cierre 2027 en dos dígitos y que el BCV siga interviniendo el mercado cambiario para contener el dólar.

Lo primero que hay que decir es que este acuerdo lo exige la Constitución todos los años y no se firmaba desde hace más de una década, como recordó el economista Hermes Pérez a Bloomberg Línea. Durante todos esos años el Gobierno y el Banco Central hicieron lo que quisieron sin rendirle cuentas a nadie, y así terminamos con la hiperinflación. Que vuelvan a poner metas por escrito es, por lo menos, una señal para los inversionistas y para organismos como el BID, con los que Venezuela está tratando de volver a hablar.

Ahora, pongamos las metas al lado de los números. La inflación de septiembre fue de 8,4% en un solo mes, según el BCV, apenas por debajo del 8,9% de agosto. Bloomberg Línea calcula que en lo que va de año, de enero a septiembre, los precios subieron 225,3%, y que la inflación interanual está en 465,5%. “Dos dígitos” puede ser 99%, y el acuerdo no dice una cifra, ni dice cómo se va a llegar ahí. Tampoco pone fecha ni medidas para el equilibrio fiscal que promete “a mediano plazo”.

Lo que sí está claro es la herramienta favorita: vender dólares. La consultora Síntesis Financiera estima que el BCV ha inyectado más de 11.000 millones de dólares en el mercado cambiario en lo que va de 2026, según la misma nota de Bloomberg Línea. Y aun así el dólar oficial estaba el martes en 887,30 bolívares, casi el triple que en enero, según Finanzas Digital. Con el crudo caro, entran dólares para seguir interviniendo, pero eso dura lo que dure el precio del petróleo.

Para el que vive en Venezuela, esto se traduce en algo muy concreto. Un salario en bolívares que hoy se come la inflación en semanas seguiría perdiendo valor en 2027, aunque más despacio. Bajar de 465% a, digamos, 80% sería un cambio enorme, pero no devuelve lo que ya se perdió. Y para el que manda remesas, el mensaje es el mismo de siempre: mientras el bolívar no tenga confianza, la familia va a seguir pidiendo los dólares en dólares y gastándolos rápido.

Yo celebro que el Banco Central vuelva a firmar algo con metas, porque sin metas no hay a quién reclamarle. Pero una meta sin cifra y sin plan se parece mucho a un deseo. ¿Ustedes le creen al BCV cuando dice dos dígitos, o van a esperar a ver el INPC de diciembre?