En medio de tanto ruido sobre el regreso de María Corina Machado, hubo una frase de la oposición que a mí me parece la más importante de la semana, y que pasó casi en voz baja. La Plataforma Unitaria Democrática ratificó que Machado será su candidata presidencial. Así, sin rodeos, y con la inhabilitación todavía vigente.

Lo dijo Delsa Solórzano, ex diputada y una de las voces de la PUD, en una rueda de prensa en Caracas, según Infobae. “Esperamos que a María Corina se le respeten todos sus derechos, todas sus libertades”, afirmó. Y adelantó que el bloque se reunirá con ella en las “próximas horas” para entregarle la propuesta de acuerdo nacional que presentó hace diez días, la que pide una transición negociada y elecciones libres.

Les explico por qué esto pesa. Hasta ahora había dos carriles en la oposición que no siempre iban en la misma dirección: el de la mesa de diálogo, que encabeza Dinorah Figuera con aval de Washington, y el de Machado, que no se sienta en esa mesa y que el fin de semana regresó por su cuenta, aunque Estados Unidos reclame el mérito. Que la PUD, el bloque que negocia, diga en público que su candidata es Machado, es una manera de juntar los dos carriles. Es decir: negociamos, pero la que va a la elección es ella.

El problema es obvio y ellos lo saben. Machado sigue inhabilitada para cargos de elección popular. En la tercera ronda del diálogo se acordó revisar el proceso de inhabilitaciones, no levantar la de ella, como les conté en la nota sobre el cierre de esa ronda. Y la hoja de ruta que describió esta semana el Departamento de Estado, con nuevo TSJ, nuevo CNE y luego la vacancia de Delcy, no menciona nombres, como expliqué en esta nota. La ratificación de la PUD es, en el fondo, un mensaje para esa mesa y para Washington: si hay elección, la inhabilitación tiene que caer.

Del otro lado, el tono del Gobierno no ayuda a pensar que eso vaya a ser fácil. Delcy Rodríguez, de gira por Aragua y Carabobo, pidió que “nada ni nadie” perturbe la tranquilidad del país, y de paso prometió llegar al “hambre cero” en 2027 o 2028, una meta que ya les conté cómo choca con una canasta de 755 dólares y un salario mínimo de centavos en esta otra nota. Y Rubio, desde Washington, ya le había dicho a Machado sin nombrarla que no se llega a la democracia protestando en la calle.

Mañana jueves 29 Machado da su primera rueda de prensa desde que volvió. Ahí vamos a saber si acepta el acuerdo de la PUD, si se suma al orden que propone Washington o si marca su propio camino. Yo me quedo con esta pregunta: ¿puede una oposición negociar una transición con un Gobierno que todavía no le permite a su candidata ser candidata?