La Reserva Federal decidió este miércoles no mover las tasas de interés. El rango de referencia se queda entre 3,75% y 4%, con una votación de 10 a 2, según Fox Business. Es la última decisión antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, y llega después de que en septiembre la Fed subiera las tasas por primera vez desde julio de 2023.

La pausa era lo esperado. Lo que hay que mirar son los dos votos en contra y el contexto. La inflación en Estados Unidos subió a 3,7% interanual en septiembre, desde 3,4% en agosto, y lo que la empujó fue la energía, según los datos que recoge CR Prensa. La inflación subyacente, que no cuenta alimentos ni energía, está en 2,6%. Traducido: el problema no es que todo se esté encareciendo, es que el petróleo está caro por la guerra con Irán y eso se cuela en la gasolina, en el transporte y en casi todo lo demás.

La reunión la presidió Kevin Warsh, que sucedió a Jerome Powell. Los miembros de la Fed han repetido que no tienen apuro en volver a subir, pero no lo descartan. Christopher Waller dijo a comienzos de mes que, si los datos siguen igual, espera más alzas para llevar la inflación hacia el 2%. Así que la puerta para diciembre sigue abierta.

Para el venezolano que vive en Miami, Houston o Nueva York, la pausa no es un alivio, es una espera. Las tarjetas de crédito, los préstamos de carro y las hipotecas nuevas siguen caros, y con la posibilidad de otra subida en diciembre, no hay señales de que vayan a abaratarse pronto. Si tiene deudas con tasa variable, este es buen momento para revisar cuánto está pagando y si puede consolidarlas. Y si estaba esperando que bajaran las tasas para comprar casa, la Fed le acaba de decir que tenga paciencia.

Con tasas altas en Estados Unidos, el dólar tiende a mantenerse fuerte frente a otras monedas. Para quien manda dinero desde Estados Unidos a Venezuela, eso no cambia mucho la cuenta en dólares, porque en Venezuela ya casi todo se piensa en dólares. Lo que sí sigue moviéndose es el bolívar: el dólar oficial del BCV quedó en 887,30 bolívares el 27 de octubre, casi el triple que en enero, según Finanzas Digital. Ese deterioro no lo causa la Fed, lo causa la falta de confianza en la moneda, como discutimos en el último Parlo-Tanto. Pero un dólar global fuerte no ayuda.

Para Venezuela como país

Aquí hay dos efectos que van en direcciones opuestas, y les explico los dos.

El primero juega a favor: la misma energía cara que tiene preocupada a la Fed es la que le está dando a Venezuela un crudo mejor pagado. El Merey promedió 93,75 dólares en septiembre, cerca de 39% más que en julio, como contamos en la nota sobre el crudo. Mientras el petróleo siga caro, entra más dinero por cada barril, aunque la producción siga estancada.

El segundo juega en contra: la deuda. Venezuela tiene pendiente reestructurar una deuda enorme y está buscando financiamiento, desde el Banco Mundial hasta un préstamo puente para pagarle al BID, como explicamos en esta nota. Con las tasas de Estados Unidos altas, el dinero en el mundo es más caro, y a un país con el historial de Venezuela le cuesta todavía más conseguirlo. Cada punto que la Fed mantiene arriba es un punto que encarece la salida de Venezuela de su crisis de deuda.

Así que la decisión de hoy no se siente en el mercado de Maracaibo ni en una bodega de Petare, pero sí en cosas que terminan llegando: el precio del crédito, la fuerza del dólar y lo que le va a costar a Venezuela volver a pedir prestado. La pregunta que me hago es si la transición venezolana va a tener la suerte de arrancar con el dinero barato o si le va a tocar hacerlo con la Fed todavía apretando.