El Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos publicó este viernes el informe oficial de empleo de septiembre, y el resultado sorprendió con fuerza: la economía creó apenas 29,000 puestos de trabajo, una cifra casi tres veces inferior a los 89,000 que proyectaban los analistas, según reportó AFP. La tasa de desempleo subió de 4,1% a 4,2%.
El contraste con lo que habíamos documentado el miércoles
Es un resultado que llama la atención si se compara con el dato de ADP que documentamos hace apenas dos días, cuando el sector privado había sumado 90,000 empleos, rompiendo una racha de tres meses de desaceleración. El informe oficial del gobierno, considerablemente más débil, confirma algo que hemos señalado repetidamente en esta serie: los datos de ADP y el reporte oficial de nóminas no siempre coinciden, y en esta ocasión la divergencia fue particularmente marcada.
Por qué el mercado lo recibió bien, pese a ser una mala noticia
Christopher Low, analista de FHN Financial, resumió la paradoja con precisión: “es negativo para la economía, pero podría evitar que la Reserva Federal genere turbulencias; por eso el mercado acogió bastante bien” este informe. Es la misma lógica contraintuitiva que hemos documentado durante todo septiembre, pero esta vez en sentido inverso: en lugar de que buenos datos presionen al alza los rendimientos, un dato débil ahora reduce la expectativa de que la Fed vuelva a subir tasas.
El salto en las probabilidades que maneja el mercado
Según la herramienta CME FedWatch, la probabilidad de que la Fed mantenga su tasa de interés sin cambios en la reunión de octubre subió a 86%, frente al 76% del cierre del jueves. Hacia el final de la jornada, la probabilidad de una nueva alza de tasas cayó hasta apenas 22,7%, desde el 64,2% que se manejaba la semana previa. Es un giro considerable en apenas unos días, que confirma cuánto peso le está dando el mercado a cada nuevo dato económico en este tramo final hacia la decisión del 28 de octubre.
Cómo cerró Wall Street la semana
El S&P 500 subió 56,27 puntos hasta 7,722.72, el Dow Jones avanzó 250,40 puntos hasta 51,176.96, y el Nasdaq Composite ganó 319,27 puntos hasta 27,190.86, retornando a máximos históricos. Es un cierre semanal en terreno positivo para los tres principales índices, que viene después de la semana particularmente volátil que documentamos, con los bonos tocando máximos desde 2002 y el petróleo oscilando entre $107 y $97 en una sola jornada.
El respiro para el mercado de bonos
El retroceso en las expectativas de una subida de tasas en octubre generó un repliegue en las apuestas de los operadores, y contribuyó a calmar un mercado de bonos que venía particularmente agitado en los días previos. Es el primer indicio de alivio real que documentamos en esta serie después de la escalada sostenida de rendimientos que siguió a la propia decisión de la Fed del 16 de septiembre.
Lo que dijo un operador sobre el cambio de expectativas
Phelan, citado por Estrategias de Inversión, lo resumió así: “creo que, con los datos del mercado laboral de hoy y el discurso del vicepresidente de la Reserva Federal, el mercado ya no espera otra subida de tipos” en octubre. Es un cambio de tono considerable frente a las semanas anteriores, cuando 16 de los 18 miembros del FOMC habían proyectado al menos un movimiento adicional antes de que termine el año.
El otro factor que ayudó: el petróleo
En paralelo, los precios del petróleo cayeron este viernes luego de que reportes periodísticos apuntaran a que países de Europa estarían planeando liberar parte de sus reservas de crudo para aliviar el alza de los costos energéticos, un alivio adicional que se suma al dato de empleo para explicar el buen cierre semanal de Wall Street.
Lo que viene
Con este dato de empleo cerrando una semana cargada de información macroeconómica, que incluyó el PCE del martes y el ADP del miércoles, el mercado llega a la próxima semana con una lectura más clara, aunque también más preocupante en el fondo: la economía estadounidense está generando empleo a un ritmo mucho menor del esperado, incluso si eso, paradójicamente, es lo que hoy están celebrando los inversionistas. Seguiremos de cerca si esta desaceleración laboral se confirma como una tendencia sostenida, o si se trata de un dato puntual dentro de un mercado que sigue mostrando señales mixtas.
