El Índice de Precios de Gastos de Consumo Personal (PCE) de agosto, el indicador de inflación que la propia Reserva Federal utiliza como referencia principal, dejó este miércoles un resultado con matices. La lectura subyacente, que excluye alimentos y energía, subió 3% interanual, según reportó Bloomberg Línea, por debajo del 3,3% que esperaba el consenso de analistas según FXStreet. En términos mensuales, avanzó 0,3%, tras el 0,2% de julio.

Lo que sí se aceleró: el gasto de los consumidores

Pese a esa sorpresa favorable en la inflación subyacente, el gasto personal, ajustado a la inflación, subió 0,6% en agosto respecto al mes anterior, el mayor incremento mensual desde marzo de 2025, según los datos de la Oficina de Análisis Económico (BEA). La inflación general se mantuvo en 3,4% interanual, todavía muy por encima del objetivo de 2% de la Fed.

Por qué esta combinación es inusual

Es un resultado que rompe, al menos parcialmente, el patrón que hemos documentado durante todo septiembre: normalmente, una aceleración del gasto de consumo suele acompañarse de una inflación subyacente también al alza. Aquí ocurrió lo contrario: el consumo se disparó al ritmo más rápido en año y medio, mientras el componente de precios que más le importa a la Fed sorprendió con una lectura más benigna de la esperada.

El detalle técnico que hay que tener presente

El propio comunicado del miércoles incluyó, según Bloomberg Línea, actualizaciones anuales amplias sobre el PIB, el gasto y los datos de inflación de los últimos cinco años, además de algunos cambios metodológicos en la forma de calcular la inflación. Es un recordatorio útil de que las comparaciones directas con cifras publicadas meses atrás deben tomarse con cierta cautela, dado que la base de cálculo se ajustó.

Lo que dijeron los funcionarios de la Fed antes de conocerse el dato

El propio presidente de la Fed, Kevin Warsh, había declarado hace unos días en su conferencia de prensa que los datos de contratación, la inversión empresarial y las ganancias del sector privado muestran una economía “en buena forma”, y que le resultaría “difícil describir las condiciones financieras generales como restrictivas”. El gobernador de la Fed, Michael Barr, ofreció una lectura distinta apenas ayer: la combinación de aranceles y la guerra prolongada con Irán significa que “nos hemos desviado de nuestro progreso hacia nuestra meta del 2%”, una frase que conecta directamente con la escalada del petróleo y el rechazo de Trump al plan iraní que documentamos hace unos días.

Lo que viene: el informe de empleo del viernes

El informe oficial de nóminas no agrícolas de septiembre, junto con datos adicionales sobre inflación y consumo en las próximas semanas, ofrecerá una fotografía más completa de la economía de cara a la próxima decisión de la Fed, programada para el 28 de octubre. De los 18 funcionarios del FOMC que ofrecieron proyecciones tras la reunión de septiembre, todos menos dos indicaron que esperan al menos un movimiento adicional de tasas antes de que termine el año.

Cómo reaccionaron los mercados

Los futuros del S&P 500 subieron tras conocerse el dato, una señal de que el mercado interpretó la sorpresa a la baja en la inflación subyacente como una noticia positiva, pese a la fortaleza simultánea del gasto de consumo. Seguiremos de cerca si este matiz entre un consumo acelerado y una inflación subyacente más moderada de lo esperado logra sostenerse en los próximos meses, o si se trata de una lectura puntual dentro de una tendencia inflacionaria que sigue, en el agregado, muy por encima del objetivo de la Fed.