El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos se ubicó en 3,4% interanual en agosto de 2026, el mismo nivel que en julio, pero por encima de la previsión de 3,3% que manejaban los economistas consultados por FactSet, según los datos publicados este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Es el dato que anticipamos anoche como el más importante del mes, y llega apenas cinco días antes de que la Reserva Federal decida sobre las tasas de interés.

El resultado mensual, y la señal más incómoda del reporte

El índice general subió 0,4% en términos mensuales, una aceleración frente al 0,1% de julio. Pero el dato que más preocupa al mercado es otro: la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía por ser rubros más volátiles, avanzó 0,3% mensual, por encima del 0,2% que esperaban los analistas. Ese resultado subyacente es, según reportó NBC News, el que con mayor probabilidad definirá la postura de la Fed el 16 de septiembre, precisamente porque refleja presión de precios más estructural, no solo el efecto pasajero de la energía.

El motor detrás del salto: otra vez la gasolina

El precio de la gasolina aumentó 3,9% en agosto y explicó más de un tercio del incremento mensual total, según el propio BLS. El promedio nacional de la gasolina alcanzó 4,30 dólares por galón este viernes, según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA). Es un nuevo récord que supera incluso el de 4,14 dólares que documentamos hace apenas unos días durante el fin de semana de Labor Day, confirmando que la escalada del petróleo por la guerra con Irán, que llevó al Brent por encima de los 100 dólares esta semana, sigue trasladándose directamente al surtidor.

Lo que le pasó al poder adquisitivo real

Junto al IPC, el BLS publicó otro dato que agrava el panorama para los trabajadores: los ingresos reales promedio por hora cayeron 0,1% entre julio y agosto, y 0,3% respecto al año anterior. Es decir, aunque los salarios nominales suben, lo hacen a un ritmo menor que la inflación, lo que significa que el poder de compra real de los trabajadores estadounidenses se redujo en el último mes.

Otros componentes del reporte

Los costos de los alimentos aumentaron 2,1% en agosto, y los de la vivienda subieron 0,3%. La inflación subyacente interanual, pese a la sorpresa mensual, bajó ligeramente de 2,5% a 2,4%, lo que deja una imagen mixta: la tasa anual general no cambió, pero el repunte mensual fue más fuerte que en julio.

Lo que dicen los economistas

“El destino de la reunión de septiembre depende del IPC de agosto”, habían escrito los economistas de Citigroup antes de conocerse el dato. Ahora que se conoce, las lecturas son contundentes. Heather Long, economista jefa de Navy Federal Credit Union, fue directa: “Estados Unidos sigue teniendo un problema de inflación”. Stephen Brown, economista jefe para Norteamérica de Capital Economics, fue más allá: “la sorpresa al alza en el IPC subyacente de agosto sugiere que la Reserva Federal se dispone a subir las tasas la próxima semana”.

Un detalle que hay que considerar: los precios de este viernes ya reflejan la escalada más reciente

Vale la pena una precisión temporal importante. El propio reporte señala que estos datos podrían estar ya desactualizados: el viernes, mientras se conocía el IPC, el crudo estadounidense se negociaba alrededor de los 100 dólares y el Brent internacional en torno a los 105 dólares. Es decir, la presión energética que documentó agosto podría ser todavía mayor en septiembre, cuando se publique el próximo reporte, programado para el 14 de octubre.

Lo que viene ahora

Con este dato ya sobre la mesa, la atención se traslada por completo a la reunión de la Reserva Federal del 16 de septiembre, que además incluirá dot plot por primera vez en meses. El mercado ya asignaba 60,4% de probabilidad a un alza de tasas antes de este reporte; con un IPC subyacente más caliente de lo esperado, esa cifra probablemente se mueva todavía más al alza en las próximas horas.