Wall Street abrió este viernes con ganancias generalizadas, en un movimiento que a primera vista resulta contraintuitivo: el IPC de agosto, que documentamos esta mañana, salió con una inflación subyacente por encima de lo esperado, un dato que históricamente presiona a la baja a las acciones. Sin embargo, el Dow Jones Industrial avanzó 1,06%, el S&P 500 ganó 0,85%, camino a cortar su racha de pérdidas más larga desde junio, y el Nasdaq Composite sumó 0,81%.

La explicación: dos noticias compensaron al IPC

El propio mercado encontró motivos suficientes para ignorar, al menos por hoy, la señal de alerta inflacionaria. El primero fue la fuerte caída del petróleo que documentamos hace unos minutos, tras conocerse que Irán y Omán ultiman un pacto provisional para un corredor de tránsito por Ormuz. El Brent retrocedió cerca de 4%, alejándose de la zona de los 110 dólares por barril donde había llegado a cotizar esta semana.

El segundo motor fue corporativo: Oracle subió más de 2% tras presentar resultados trimestrales que superaron ampliamente las expectativas, con un crecimiento de 30% en sus ingresos, hasta aproximadamente 19,300 millones de dólares, impulsado por su negocio de computación en la nube. A eso se sumaron los planes de Microsoft de más que triplicar su capacidad de centros de datos, reforzando el optimismo sobre el sector de infraestructura de inteligencia artificial que documentamos con Broadcom y Dell hace unos días.

Lo que sí se mantuvo firme: las apuestas sobre la Fed

Pese al alivio bursátil, los inversionistas no interpretaron el IPC como una señal suficiente de tranquilidad para el banco central. Según reportó El Boletín, los inversores reforzaron sus apuestas por una subida de tipos de la Reserva Federal, en lugar de leer el informe como alivio para la política monetaria. Es decir, las acciones suben por motivos ajenos a la inflación, mientras la expectativa de que la Fed suba las tasas el 16 de septiembre se mantiene, o incluso se refuerza.

El comportamiento del mercado de bonos y el dólar

El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años bajó a 4,92%-4,938%, aliviándose ligeramente desde el máximo de la semana, mientras que el bono a dos años, más sensible a las expectativas de la Fed, subió levemente hasta 4,57%. El dólar, por su parte, avanzó después de que la inflación subyacente sorprendiera al alza, aunque moderó parte del impulso inicial. Según BBVA, el banco mantiene una perspectiva favorable para el dólar debido a la combinación de mayores rendimientos, tensiones en los mercados de bonos, y riesgos geopolíticos que mantienen sesgado al alza el precio de la energía, pese al respiro de hoy.

El oro, con un rebote técnico

El metal precioso amplió su recuperación intradía desde un mínimo de una semana y media, cerca de los 4,300 dólares, ayudado por compras de fondos y fabricantes chinos que ayudaron a estabilizar el precio tras la caída de 3,6% del jueves, la cual puso fin a una racha alcista de diez semanas consecutivas.

El efecto sobre las monedas latinoamericanas

Las monedas de la región avanzaron en conjunto este viernes: el peso colombiano, el real brasileño, el peso chileno, el peso argentino y el peso mexicano subieron frente al dólar, en un movimiento que documentaremos con más detalle en una pieza aparte, dado que confirma la tendencia que ya veníamos siguiendo esta semana con el propio peso colombiano.

La lectura completa del día

Este viernes ofrece un buen ejemplo de cómo varios factores pueden empujar en direcciones distintas al mismo tiempo: un IPC que refuerza el caso para subir tasas, un petróleo que cae por una noticia diplomática, resultados corporativos sólidos, y un mercado de bonos que se relaja levemente. El resultado neto, por ahora, favorece a las acciones, aunque la decisión real sobre las tasas sigue programada para el 15 y 16 de septiembre, tal como venimos anticipando en nuestro calendario económico semanal.