El precio del petróleo Brent, la referencia global, subió más de 7% este miércoles hasta alcanzar los 90.66 dólares por barril, después de que el presidente Trump prometiera una respuesta “muy dura” al intento de ataque de Irán contra fuerzas estadounidenses en la región. El crudo estadounidense siguió un camino similar, subiendo 6.4% hasta 84.30 dólares. El salto llegó horas después de que Trump declarara a Fox News que Irán “va a recibir una paliza”, tras el ataque con misiles que Teherán lanzó contra una base de Estados Unidos en Jordania.

La respuesta militar no se hizo esperar: fuerzas estadounidenses y sauditas atacaron de forma coordinada a milicias respaldadas por Irán en Irak, después de que esas milicias dispararan más de 30 drones contra tropas estadounidenses e instalaciones petroleras sauditas a lo largo de tres días. Las propias milicias reconocieron la pérdida de 20 combatientes. El primer ministro iraquí, sin embargo, calificó los ataques como una violación directa de la soberanía de su país y ordenó a su cancillería iniciar acciones legales contra Estados Unidos y Arabia Saudita —una reacción que expone las tensiones que esta guerra genera incluso entre países que, en teoría, no son parte directa del conflicto.

El propio Ejército jordano confirmó que sus defensas antiaéreas derribaron cinco misiles lanzados desde Irán la madrugada del jueves, mientras que en Egipto se confirmó que un incendio en un buque cisterna en el puerto mediterráneo de Damietta fue causado por un ataque con drones. La escalada, que ya lleva varios días consecutivos de intercambios, no muestra señales de contenerse: Trump advirtió que se vienen “operaciones de combate mayores” contra Irán, dejando claro que la fase actual del conflicto está lejos de resolverse por la vía diplomática.

Por qué esto importa para el bolsillo de cada familia: un salto de más de 7% en el precio del petróleo en un solo día se traduce, casi de inmediato, en gasolina más cara en cada surtidor de Estados Unidos, y ese costo no distingue entre quien apoya o rechaza la política exterior que lo generó. Para las familias hispanas que ya sienten la presión combinada de aranceles reconfigurados y el impuesto a las remesas, un conflicto que ahora involucra directamente a Jordania, Irak, Arabia Saudita y Egipto —y que la propia Casa Blanca describe como apenas en su fase inicial de “operaciones mayores”— representa la fuente de presión inflacionaria más impredecible y de mayor alcance de todas las que enfrenta hoy el presupuesto de un hogar promedio.