El dato salió a las 8:30 de la mañana de Nueva York y es mejor de lo que se esperaba: la economía de Estados Unidos creció a una tasa anual de 3,4% en el tercer trimestre de 2026, de julio a septiembre. En el trimestre anterior había crecido 2,2%. Lo publicó la Oficina de Análisis Económico (BEA) del Departamento de Comercio, y el mercado esperaba alrededor de 3,2%, según FXStreet.
Pero el mismo día, a la misma hora, salió el otro número, el que de verdad le importa a la Reserva Federal. Según el informe de ingresos y gastos personales de la BEA, el índice de precios PCE subió 0,5% solo en septiembre y 3,6% respecto a hace un año. Sin alimentos ni energía, la inflación subyacente quedó en 3,1% interanual. La meta de la Fed es 2%. Están lejos.
Les explico lo que veo aquí. El crecimiento vino de la inversión, del consumo y del gasto del gobierno, dice la BEA. En la inversión pesó mucho el equipo de procesamiento de información, que es la forma técnica de decir centros de datos e inteligencia artificial, como resumió NPR. Y el consumo lo empujaron sobre todo los hogares de mayores ingresos, los que pueden absorber los precios altos. Lo que restó fueron las exportaciones, y a mí me llama la atención el detalle: cayeron encabezadas por el petróleo y sus derivados. En plena guerra con Irán, con el crudo caro, Estados Unidos vendió menos petróleo afuera.
Ahora, el dato que más me preocupa no es el del PIB. Es el del ahorro. La tasa de ahorro personal bajó a 3,8% en septiembre, desde 4,1% en agosto. Los ingresos de la gente subieron 0,2% en el mes, pero el gasto subió 0,5%. Dicho en criollo: la gente está gastando más de lo que le entra, y eso se paga con el colchón. Mark Zandi, de Moody’s Analytics, lo dijo sin rodeos a NPR: “Estamos creciendo”, pero es “un crecimiento muy, muy frágil”.
Para el venezolano que vive en Estados Unidos esto tiene dos caras. La buena es que una economía que crece a 3,4% sigue generando trabajo en construcción, servicios, restaurantes y salud, que es donde está buena parte de nuestra gente. La mala es que ese trabajo rinde menos, porque los salarios van por detrás de la inflación, y el que manda remesas lo siente directo: cada dólar que cruza a Venezuela costó más horas de trabajo ganarlo.
Y está la Fed. Ayer mantuvo las tasas entre 3,75% y 4%, como contamos aquí. Con una economía creciendo así y la inflación PCE en 3,6%, la presión para subir en diciembre crece, según la misma NPR. Si eso pasa, se encarecen las tarjetas de crédito, los préstamos de carro y el financiamiento con el que muchos migrantes arrancan un negocio.
Falta una semana para las elecciones de medio término del 3 de noviembre, y los dos bandos van a usar este número a su manera. Uno dirá que la economía vuela; el otro, que nadie llega a fin de mes. Lo curioso es que los dos tienen parte de razón. La pregunta que yo me hago es otra: ¿cuánto aguanta un consumo que crece más rápido que los sueldos y que se financia comiéndose el ahorro?
