Se acabó la espera. La Reserva Federal de Estados Unidos anunció este miércoles una subida de 25 puntos básicos en su tasa de interés de referencia, llevándola del rango de 3,50%-3,75% al nuevo 3,75%-4,00%, la primera alza desde 2023 y la primera decisión de este tipo bajo la presidencia de Kevin Warsh. Es el desenlace de la secuencia que documentamos día a día durante casi tres semanas, desde que la probabilidad de este movimiento se ubicaba en apenas 34% tras el discurso de Warsh en Jackson Hole.
La racha histórica que se rompió hoy
Antes de este anuncio, Bespoke Investment Group había señalado un dato revelador: el S&P 500 había caído en cada uno de los últimos cinco días de decisión de la Fed durante 2026, con una caída promedio de 1,5% en esas sesiones, la peor racha desde un período que terminó en 2018. Hoy esa tendencia se rompió: el S&P 500 se mantuvo en territorio positivo, subiendo 0,4%, mientras el Nasdaq Composite avanzó 0,8%, según reportó CNBC.
Lo que reveló el dot plot: la inflación proyectada se disparó
El elemento más revelador de esta reunión no fue la subida en sí, sino las nuevas proyecciones económicas que la Fed publicó junto con su decisión, el dot plot que hemos venido anticipando durante toda la semana. La proyección de inflación PCE para 2026 saltó de 2,7% a 3,6%, un ajuste considerable que confirma que el propio banco central reconoce ahora un escenario inflacionario mucho más persistente del que anticipaba apenas meses atrás. La inflación subyacente proyectada para este año también subió, de 2,7% a 3,3%.
En contraste, las proyecciones de crecimiento se ajustaron levemente a la baja: el PIB de 2026 se proyecta ahora en 2,2%, frente al 2,4% anterior, mientras que la tasa de desempleo proyectada para este año bajó ligeramente, de 4,4% a 4,3%.
El mercado ya no habla de una sola alza
Según el análisis de Bankinter, tras conocerse esta decisión, el mercado ya descuenta que la Fed volverá a subir las tasas otros 25 puntos básicos en su reunión de octubre de 2026, una expectativa que antes del comunicado de hoy se ubicaba, sin fecha tan precisa, en algún momento antes de fin de año. Es la confirmación de lo que documentamos la semana pasada, cuando PIMCO, Deutsche Bank y JPMorgan ya anticipaban que la subida de hoy no sería la última.
La voz que rompe con Bessent, desde dentro del propio círculo de Trump
Uno de los elementos más interesantes de la cobertura de hoy es la postura del economista Joe LaVorgna, quien trabajó anteriormente en el Departamento del Tesoro bajo Scott Bessent. LaVorgna se distanció de su antiguo jefe al plantear la necesidad no solo de la subida de hoy, sino de “al menos cuatro” alzas adicionales, mientras la inflación se mantenga muy por encima del objetivo de 2% de la Fed. Es una fisura relevante: incluso dentro del entorno cercano a la administración Trump, no existe consenso sobre cuán agresiva debería ser la respuesta monetaria.
Lo que esto significa para el bolsillo, en palabras simples
Matt Schulz, analista jefe de finanzas del consumidor en LendingTree, lo resumió con una frase que vale la pena repetir: “una subida de tasas es una gran noticia para los ahorradores, pero es mala para quienes piden prestado. Significa que obtendrás mejores rendimientos en cuentas de ahorro de alto interés y certificados de depósito, pero también verás tasas de interés más altas en tus tarjetas de crédito”.
Por qué esta decisión no ocurre en el vacío
Esta alza llega apenas un día después de que documentáramos el bono del Tesoro a 10 años tocando 5,04%, su nivel más alto desde 2007, y en medio de la escalada petrolera que llevó a Arabia Saudí a cancelar entregas de crudo a Europa esta misma semana. La Fed enfrentó esta decisión con el contexto más cargado de presión inflacionaria de todo nuestro seguimiento, derivado en gran parte de la guerra entre Estados Unidos e Irán que analizamos ayer en el contexto de las elecciones legislativas de noviembre.
La primera prueba real de la era Warsh
Como documentamos la semana pasada, esta reunión se había convertido en una prueba de liderazgo para Kevin Warsh, atrapado entre sus propias advertencias sobre inflación desde Jackson Hole y la presión política de un presidente que lo nombró esperando exactamente lo contrario: tasas más bajas, no más altas. La decisión de hoy confirma que, al menos en esta ocasión, Warsh priorizó el mandato de estabilidad de precios por encima de la presión de la Casa Blanca.
Lo que viene ahora
Con octubre ya marcado en el calendario como la próxima fecha probable de una nueva alza, y con la propia Fed reconociendo en sus proyecciones que la inflación de este año será considerablemente más alta de lo que esperaba hace apenas tres meses, el ciclo de endurecimiento monetario que documentamos desde Jackson Hole no termina hoy: apenas entra en su siguiente capítulo. Vamos a seguir de cerca cada dato que se publique de aquí a esa próxima reunión, con el mismo rigor que hemos aplicado a lo largo de toda esta serie.
