Hay datos que un gobierno quiere publicar a tres semanas de una elección, y datos que no. El IPC de septiembre, el último antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, pertenece a la segunda categoría.
La gasolina subió 9,1% en un solo mes. La energía, 5,2%. La inflación anual llegó a 3,7%, por encima de lo esperado.
El plan, en tres actos
La Casa Blanca no se quedó de brazos cruzados frente al precio del combustible. Repasemos.
Primer acto: Trump cerró un acuerdo con Vladímir Putin para que Rusia envíe 300.000 toneladas de diésel “de inmediato”, levantando las sanciones al diésel ruso. Siete senadores, cuatro de ellos republicanos, pidieron revertirlo de inmediato porque contradice la ley de 2022.
Segundo acto: Trump anunció una “tregua energética” entre Rusia y Ucrania. Rusia atacó seis instalaciones energéticas ucranianas en cuestión de horas.
Tercer acto: el petróleo, que había bajado el lunes con los anuncios, volvió a subir: este miércoles el Brent rondaba los 108 dólares.
El dato que no espera
El problema de la inflación es que no lee comunicados. Mide precios. Y los precios de septiembre reflejan lo que pagaron las familias en la estación de servicio, no lo que se anunció en Truth Social.
Jamie Cox, de Harris Financial Group, lo dijo con una imagen difícil de mejorar: “La inflación se está cocinando a gas”.
La papeleta
En los hogares que votan el 3 de noviembre, el tanque lleno pesa. Las encuestas ya mostraban que la economía y el costo de vida estaban por encima de casi cualquier otro tema, incluso entre los votantes cubanos y venezolanos de Florida que celebraron la caída de Maduro.
Ahora tienen un número oficial para respaldar lo que ya sentían en el bolsillo. Y no habrá otro dato de inflación antes de votar.
