El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de Venezuela registró una variación mensual de 19.9% en julio de 2026, según cifras divulgadas por el propio Banco Central de Venezuela (BCV). Con este resultado, la inflación acumulada durante los primeros siete meses del año alcanza 175.5%, mientras que la variación interanual, comparando julio de 2026 contra julio de 2025, se ubica en aproximadamente 596%.
Una aceleración que triplicó el ritmo de mayo en solo dos meses
La trayectoria mensual de precios muestra una volatilidad marcada a lo largo del año: enero cerró en 32.6%, febrero en 14.6%, marzo en 13.1%, abril en 10.6%, y mayo tocó su punto más bajo con 6.3%. A partir de ahí, la tendencia se revirtió con fuerza: junio subió a 13.8%, y julio volvió a acelerarse hasta 19.9%, un salto de 6.1 puntos porcentuales en un solo mes, y la segunda tasa mensual más alta de todo el año, solo por debajo de la de febrero. Entre junio y julio, el aumento acumulado de precios llegó a aproximadamente 36.4%, es decir, en apenas dos meses la inflación mensual prácticamente se triplicó frente al nivel registrado en mayo.
La propia explicación oficial del BCV
En un reporte que el propio medio El Nacional describió como “escueto”, el BCV atribuyó el repunte de julio a un factor coyuntural específico: “este aumento fue coyuntural y se debió al impacto del doblete sísmico del pasado 24 de junio, que afectó la distribución de bienes”, señaló la entidad, en referencia a los terremotos que documentamos extensamente en esta sección. El organismo proyectó además una desaceleración de la inflación para agosto, atribuible a que el tipo de cambio se desaceleró durante las últimas tres semanas de julio, aunque no ofreció mayores detalles ni argumentos adicionales sobre esa proyección.
Qué sectores encarecieron menos, según los propios datos oficiales
De acuerdo con el desglose sectorial publicado por el BCV, transporte y restaurantes y hoteles registraron los incrementos más moderados del mes, con un alza de 18% cada uno, mientras que servicios de vivienda, excepto teléfono, reportó la variación mensual más baja, con 16.6%, apenas 1.7 puntos porcentuales por encima del mes anterior. Es decir, incluso las categorías de “menor” incremento en julio superaron ampliamente cualquier noción de estabilidad de precios.
El contraste que ya documentamos: crecimiento económico con salarios devaluados
Este dato de inflación llega apenas días después de que el propio BCV reportara un crecimiento del Producto Interno Bruto de 7.14% en el segundo trimestre, la cifra que ya analizamos en esta sección junto al contraste que sindicalistas y trabajadores denuncian: mientras la economía crece en términos agregados, el salario mínimo y la pensión equivalen a apenas 16 centavos de dólar al mes a la tasa oficial, frente a una canasta alimentaria para una familia de cinco personas que superó los 727 dólares en julio, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), es decir, casi 3,800 salarios mínimos serían necesarios para cubrirla.
Por qué esto importa para la diáspora venezolana: una inflación acumulada de 175.5% en apenas siete meses, con una variación interanual cercana a 596%, confirma con datos oficiales del propio ente emisor que la estabilidad de precios sigue siendo una meta lejana en Venezuela, incluso en medio del discurso de crecimiento económico que el gobierno destaca trimestre a trimestre. Para la diáspora que envía remesas a sus familias, estas cifras oficiales son el recordatorio más concreto de por qué ese dinero pierde valor con tanta rapidez una vez que llega al país, y de por qué el debate sobre dolarización o bimonetarismo que documentamos días atrás sigue siendo, para millones de venezolanos, una discusión con consecuencias muy reales sobre su capacidad de sobrevivir con lo que ganan.
