Ayer les contaba que el Brent se había desplomado 7,6% en un solo día. Hoy toca la otra mitad de la cuenta, la de los barriles, y no viene mejor. En octubre los tanqueros cargaron en Venezuela 809.000 barriles diarios, un 25% menos que en septiembre y el nivel más bajo en ocho meses, según los informes de transporte marítimo y los datos de aduanas de EE.UU. que recopiló Bloomberg, en la nota de Lucia Kassai que reproduce Transport Topics.

Para que se vea el tamaño del bajón, en septiembre las exportaciones habían rondado 1,08 millones de barriles diarios, y en agosto cerca de 1,19 millones, según el seguimiento de buques que publicó el Curaçao Chronicle a comienzos de octubre. O sea que en dos meses se perdieron casi 400.000 barriles diarios de despachos. Son dos fuentes que miden de forma parecida, pero no idéntica, así que tómenlo como orden de magnitud.

¿Qué pasó? Lo primero es el flete. Con la guerra en Medio Oriente y Rusia desordenando el tráfico de tanqueros, mover crudo se volvió carísimo. Llevar petróleo venezolano en un buque Aframax hasta los compradores de Texas, Luisiana y Misisipi llegó a costar 13,85 dólares por barril a principios de octubre, un máximo de varios años según Argus Media, y aunque después bajó a 9,41, sigue en niveles históricamente altos. A eso se sumó el mantenimiento de otoño en las refinerías de EE.UU., Europa y Asia: la demanda estadounidense de crudo venezolano cayó 27% frente a septiembre. Y China, que durante años fue el gran cliente, ya suma diez meses seguidos sin comprar un barril.

Pero hay un detalle que a mí me llama más la atención que el flete. De acuerdo con Bloomberg, Pdvsa se resistió a bajar sus precios para compensar ese costo de transporte, y eso le hizo perder ventas frente a otros productores, como Canadá, que venden un crudo pesado parecido en el mismo mercado. Les traduzco: el comprador en la costa del Golfo hace la cuenta completa, precio más flete, y si el barril venezolano le sale más caro puesto en su refinería, se va con el canadiense. Defender el precio está muy bien cuando eres indispensable. Venezuela ya no lo es.

Ahora pongamos números, con la advertencia de siempre. Si se exportaron unos 270.000 barriles diarios menos que en septiembre, en un mes de 31 días eso son cerca de 8,4 millones de barriles que no salieron. Con el Merey cerca de 94 dólares, que fue el precio de septiembre, el valor bruto que no se vendió supera los 750 millones de dólares. Es una cuenta ilustrativa: no descuenta fletes ni el descuento del Merey, una parte de ese crudo es de Chevron y de los socios de las empresas mixtas, y un barril que no se exporta en octubre puede quedarse en tanques y venderse en noviembre. Pero la dirección es clara, y ahora se junta con la caída del precio que les conté en la nota del Brent. Menos barriles y más baratos es justo la combinación que un país que vive del petróleo no se puede permitir.

Y fíjense en el contexto. Esto pasa en el mes en que Chevron anunció que quiere duplicar su producción en Venezuela a 600.000 barriles en 2031, y en la misma semana en que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, recibió al canciller Oliver Blanco para hablar de “aumentar la producción energética” y reconectar el sector financiero venezolano, según el comunicado del Departamento del Tesoro. Los planes van a 2031. Los tanqueros, en cambio, se cuentan cada mes, y el de octubre dice que el petróleo venezolano depende hoy casi por completo de un solo cliente, las refinerías del Golfo de EE.UU., y de que el flete no se coma el margen.

El que manda remesas desde Doral o desde Santiago sabe cómo termina esto. Cuando entran menos dólares por petróleo, el BCV tiene menos con qué sostener el bolívar, que ya cerró el lunes en 889,57 por dólar según El Diario, y la presión cae sobre la familia que compra en bolívares con la plata que usted le manda. Por eso me quedo con una pregunta: si Venezuela ni siquiera puede vender todo lo que produce cuando el barril está por encima de 100 dólares, ¿qué va a pasar el día en que llegue la paz a Ormuz y el precio vuelva a la tierra?