Hay una fecha que conviene anotar: el lunes 16 de noviembre. Ese día los gremios de la educación, la salud y las universidades venezolanas quieren parar el país durante 12 horas. Lo acordaron el jueves 5 en una asamblea intersectorial en el auditorio de la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV, según El Diario, y la razón es tan simple como vieja: el pliego de reclamos que entregaron en Miraflores el 13 de octubre nunca tuvo respuesta.

El que dio el anuncio fue Gregorio Afonso, presidente de la Asociación de Profesores de la UCV. “Acordamos en conjunto, ante la ausencia de respuestas, convocar a una paralización nacional el 16 de noviembre por 12 horas”, dijo, y agregó una frase que resume el ánimo de la sala: “El gobierno tiene que atender el tema laboral, es la mayor deuda que tiene”. Afonso habló de obreros, empleados, enfermeras, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y todo el magisterio. Según El Nacional, la decisión fue unánime, los sindicatos piensan sumar a otros trabajadores de la administración pública y los detalles de la paralización se darán a conocer antes de esa fecha. Todavía no hay hora de inicio ni de cierre.

A mí me llamó la atención el tono de Carmen Teresa Márquez, presidenta de la Federación Venezolana de Maestros, que fue la que empujó la idea en la asamblea: “Creo que aquí tenemos que ir a un paro nacional. Ya basta de estar tranquilos. Llegó la hora, señores”, según la crónica de Runrun.es que reprodujo Correo del Caroní. Cuando una dirigente de maestros dice “ya basta de estar tranquilos”, es porque la paciencia de los salones de clase se acabó.

Les pongo los números para que se entienda de dónde viene la rabia. El salario mínimo sigue en 130 bolívares desde 2022. Con la tasa oficial del BCV para este lunes 9, de 897,54 bolívares por dólar según Finanzas Digital, eso es menos de 15 centavos de dólar al mes. El gobierno de Delcy Rodríguez responde con el “ingreso mínimo integral” de 240 dólares, casi todo en bonos que no cuentan para prestaciones, vacaciones ni utilidades, como ya les expliqué cuando el BCV anunció la inflación de octubre. Una enfermera que se jubila con ese esquema se jubila con 130 bolívares de base. Y Mauro Zambrano, de la Red Sindical Venezolana, ya contaba más de 1.100 protestas del sector público en lo que va de año, según El Diario.

El paro, además, se convocó en solidaridad con Guayana, y ahí la historia avanzó desde que les conté la huelga de hambre en la CVG. La vigilia frente a la Corporación Venezolana de Guayana empezó el 14 de octubre y ya va para un mes. Según el recuento que publicó Provea el viernes 6, quedan dos hombres en huelga de hambre: Hugo Medina, presidente de la federación de jubilados y pensionados de Bolívar, y Tomás Romero, trabajador de Sidor. Los otros dos tuvieron que dejarla por problemas de salud. Ellos piden un bono sustitutivo de utilidades de 1.200 dólares. Lo que el Estado les ofreció fueron 80 dólares, divididos en cuatro pagos.

Ochenta dólares en cuatro cuotas. Veinte dólares cada vez, a gente que lleva más de diez días sin comer. Y hay un detalle que lo hace peor: según Fernando Serrano, dirigente de Venalum y expreso político, a los representantes de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores, la central afín al chavismo, se les presentó una propuesta de 1.500 dólares, y nadie sabe si incluye a jubilados, pensionados y sobrevivientes. “No nos reciben, no nos atienden, no nos escuchan”, dijo Serrano. El 4 de noviembre, cuando vencía el plazo que habían fijado el ministro y presidente de la CVG, Héctor Silva, y la gobernadora Yulisbeth García, una representante de la Defensoría del Pueblo llevó a una comisión de trabajadores a la base aérea Teófilo Méndez. Lo que les presentaron fue un informe de gestión de Silva, no una respuesta. La Gobernación dice que la mesa de diálogo sigue; los trabajadores dicen que se levantaron ese mismo día.

“No toman en consideración que estamos a 13 días de haber asumido esta posición extrema de huelga de hambre”, dijo Medina a Provea. Lo que veo aquí es un patrón que conocemos de memoria: el régimen escucha a los suyos, les ofrece más a los que le aplauden y le pone migajas a los que protestan. Es la lógica de siempre, con otro apellido en Miraflores.

El paro del 16 va a ser una prueba para los dos lados. Para los gremios, porque un paro de 12 horas solo pesa si de verdad se vacían las escuelas, los hospitales y las universidades, y eso cuesta cuando la gente vive al día. Para el gobierno de Delcy, porque llega justo cuando se discute cuándo habrá elecciones y cualquier silencio frente a maestros y enfermeras se va a leer como lo que es. Yo me pregunto cuántos de los que van a parar ese lunes lo harán sabiendo que, al día siguiente, el salario seguirá siendo de 130 bolívares, y si esta vez alguien en Miraflores va a contestar el pliego antes de que llegue la fecha.