El presidente Donald Trump se dirigió este martes a casi 130 jefes de Estado en la 81ª Asamblea General de la ONU, en un discurso donde defendió su manejo del conflicto con Irán y planteó una amenaza directa: si Teherán no llega a un acuerdo con Washington, Estados Unidos podría “aniquilar” al país y enviarlo “al infierno”.

La frase que confirma lo que analizamos hace una semana

Pero la declaración más reveladora del discurso no fue la amenaza en sí, sino lo que Trump dijo inmediatamente después sobre el calendario de esa posible negociación: “creo que llegaremos a un acuerdo justo después de las elecciones, porque no tiene sentido que ellos no lo hagan”. Es la confirmación, esta vez desde el podio más alto de la diplomacia mundial, de exactamente lo que documentamos en nuestro análisis de la semana pasada: el propio presidente vincula explícitamente el desenlace de la guerra con Irán al calendario de las elecciones legislativas de noviembre, no a ninguna condición militar objetiva.

Lo que dijo sobre inteligencia artificial

Trump también abordó el debate sobre inteligencia artificial que documentamos hace unos días, cuando líderes de la propia industria, incluidos representantes de Anthropic, pidieron frenar el desarrollo de estos sistemas por temor a perder el control. Ante la Asamblea, el presidente fue categórico: Estados Unidos va a “fomentar” la inteligencia artificial, no a “contenerla”. Es la misma postura que ya habíamos documentado el lunes siguiente a esas advertencias, cuando Trump minimizó el riesgo existencial de la IA y atacó cualquier intento de regulación, citando la competencia con China.

Un acuerdo firmado en el mismo evento: Groenlandia

Tras su discurso, Trump firmó un acuerdo con Groenlandia y Dinamarca que otorga a Estados Unidos mayores facultades para defender el territorio ártico danés. Es un desarrollo que se suma, sin mucho ruido mediático, a la ya extensa agenda de esta semana en la ONU, y que confirma el interés estratégico creciente de Washington sobre el Ártico como región de disputa geopolítica.

El contraste con el discurso de apertura de Lula

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió el debate general con un tono muy distinto al de Trump. Fue la décima vez que Lula inaugura este debate desde 2003, y describió el momento actual con una palabra: indignación. “La ONU está fracasando en una de sus misiones más importantes, que es liberar a la humanidad del flagelo de la guerra”, declaró. Es una crítica que, sin nombrar directamente a Estados Unidos, se produce en el mismo evento donde el propio Trump amenazaba con “aniquilar” a otro país miembro de la organización.

La advertencia de Qatar sobre la región

El emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, advirtió que Medio Oriente atraviesa una de sus “fases más peligrosas”, y pidió una solución diplomática urgente a la crisis del Golfo derivada de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Según el líder catarí, el conflicto es resultado de años de aplazar soluciones reales mediante “acuerdos temporales y políticas poco realistas”, en ausencia de un marco de seguridad colectiva capaz de prevenir guerras en la región.

Por qué este discurso pesa tanto sobre los mercados de energía

Esta sesión de alto nivel ocurre mientras la guerra entre Estados Unidos e Irán sigue presionando al alza los precios del petróleo a nivel mundial, el mismo fenómeno que hemos documentado extensamente en esta serie, desde el diésel en récord histórico hasta el crack spread de refinación en máximos nunca antes vistos. Cada declaración de Trump sobre el rumbo del conflicto, incluida la amenaza de hoy, tiene el potencial de mover directamente esos precios en las próximas horas.

Lo que sigue en la agenda de la ONU esta semana

Zelensky y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, hablarán mañana miércoles, mientras Netanyahu, con una orden de arresto de la Corte Penal Internacional pendiente, tomará el podio el jueves. Además, esta misma noche, a las 7:40pm hora del Este, Trump sostiene el encuentro cerrado con Delcy Rodríguez que documentamos hoy más temprano. Con toda esta actividad concentrada en apenas 48 horas, la semana de la ONU sigue confirmando ser, tal como anticipamos el domingo, una de las más densas del año en política exterior estadounidense.