El presidente Donald Trump aseguró que su administración se encuentra muy cerca de concretar un acuerdo comercial “excelente” con México, según reportó La Jornada. Del lado mexicano, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que las negociaciones siguen su curso con una frase escueta pero optimista: “ahí va”.

El aplazamiento que hay que tener presente

Pese al tono positivo de ambos gobiernos, las pláticas comerciales entre Estados Unidos y México se postergaron una semana, hasta el 28 y 29 de septiembre, según información atribuida por el Wall Street Journal a personas familiarizadas con los planes. Es un detalle que conviene no pasar por alto: el optimismo declarativo de esta semana todavía no se ha traducido en una fecha de cierre inminente.

El marco más amplio: la revisión del T-MEC

Este aplazamiento se produce en el contexto de las actualizaciones y revisiones hacia el Tratado entre México, Canadá y Estados Unidos, que incluye una cláusula de revisión conjunta a seis años de su entrada en vigor, fijada para julio de 2026. Las tres naciones acordaron extender el proceso de consultas técnicas más allá de esa fecha, con el objetivo de afinar puntos pendientes en materia de reglas de origen y acceso a mercados.

Cómo conecta con lo que documentamos hace unos días

Este anuncio llega apenas una semana después de que reportáramos la reunión entre el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, y la presidenta Claudia Sheinbaum, en plena revisión del T-MEC. También se suma al contexto de tensión comercial más amplio que hemos venido siguiendo en esta serie: los aranceles del 50% que Estados Unidos impuso sobre bienes canadienses, y la respuesta de represalia que el gobierno de Mark Carney anunció sobre acero, lácteos y electrónicos estadounidenses.

Por qué el tono optimista merece cierta cautela

Vale la pena recordar que, apenas unos días atrás, documentamos las declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio acusando a México de no hacer “ni de lejos suficiente” contra los cárteles de la droga, una crítica considerablemente más dura que el tono conciliador que ambos gobiernos proyectan hoy sobre el frente estrictamente comercial. Es un recordatorio de que la relación bilateral entre ambos países se mueve simultáneamente en varios frentes, con temperaturas distintas según el tema: comercio, seguridad, y migración no siempre avanzan al mismo ritmo ni con el mismo tono.

Lo que está en juego para ambas economías

Un acuerdo comercial renovado entre Estados Unidos y México tiene implicaciones directas sobre sectores que hemos documentado en esta serie, desde la manufactura hasta la agricultura, pasando por la propia frontera ganadera que reabrió recientemente entre ambos países, no sin generar dudas entre productores estadounidenses. Para las familias hispanas de ambos lados de la frontera, cualquier ajuste arancelario que surja de estas negociaciones tiene un efecto directo sobre el precio de bienes que cruzan diariamente entre ambas economías.

Lo que viene

Con la nueva fecha fijada para finales de septiembre, el margen para que Trump y su equipo cumplan con la expectativa de un acuerdo “excelente” se mide ahora en menos de dos semanas. Seguiremos de cerca si esas pláticas, cuando finalmente se retomen, producen un anuncio concreto, o si el optimismo declarativo de esta semana termina, como en otras ocasiones que hemos documentado, aplazándose todavía más.