Esta mañana, horas antes de sentarse a solas con ella, Trump subió al podio de la ONU y le dedicó a Delcy Rodríguez una de las presentaciones más incómodas que puede recibir un jefe de Estado en su propia asamblea general.
Lo que dijo, con ella sentada en la sala
“Entramos a una base militar que se supone que estaba fuertemente custodiada y arrestamos al proscrito dictador y criminal Maduro”, declaró Trump, describiendo la operación de enero que capturó al hombre a quien Rodríguez sirvió como vicepresidenta durante años. Las cámaras, según reportó Semana, enfocaron a la mandataria interina mientras Trump pronunciaba cada palabra.
Segundos después, en la misma intervención, Trump agregó: “estamos trabajando con los líderes de Venezuela para forjar un mejor futuro”. Las cámaras volvieron a ella.
El plan que Delcy tuvo que rechazar en público
Por si el momento necesitaba más incomodidad, Trump reveló que está “considerando seriamente” convertir a Venezuela en el estado 51 de Estados Unidos.
Rodríguez lo rechazó categóricamente. Tuvo que hacerlo delante de todo el mundo, enfatizando el amor de los venezolanos por su independencia, apenas horas antes de sentarse a negociar cooperación bilateral con la misma persona que acababa de proponer, en público, absorber su país.
La delegación que se fue en pleno discurso
Cuba tampoco la tuvo fácil. Trump calificó al régimen cubano de “Estado absolutamente fallido” y predijo su caída. La delegación cubana se levantó y abandonó el salón en señal de protesta, mientras Trump seguía hablando.
El resumen de la mañana de Delcy, en orden cronológico
Guterres la recibió con un saludo protocolar. Pedro Sánchez se acercó a saludarla, y ella le pidió seguir hablando sobre Venezuela. Se reunió con el presidente del BID. Y luego se sentó a escuchar cómo el hombre con quien iba a cenar esa misma noche llamaba “dictador criminal” a su antiguo jefe y sugería que su país se convirtiera en territorio estadounidense.
Y aun así, esta noche, la reunión sigue en pie
A las 7:40pm de hoy, tal como documentamos esta mañana, Trump y Rodríguez se reúnen en privado, sin cámaras, en el Hotel Lotte Palace. Después de la mañana que tuvo, cualquiera pensaría que ella tendría motivos de sobra para cancelar. No los tuvo. O no le convenía tenerlos.
Lo que esto dice sobre la relación real entre ambos gobiernos
Este tipo de contraste, insultos públicos por la mañana, negociación privada por la noche, no es nuevo en la diplomacia internacional, pero pocas veces queda tan expuesto en el mismo día, ante las mismas cámaras. Rodríguez necesita a Trump para sostener el acuerdo petrolero que hemos documentado extensamente en esta serie. Trump necesita a Rodríguez para mantener el acceso a los 65,000 millones de barriles que ese acuerdo le garantiza. Ninguno de los dos puede permitirse que un insulto matutino, por fuerte que sea, arruine la cena de la noche.
El resumen
Le dijeron “dictador criminal” a su jefe en su propia cara. Le propusieron anexar su país. Y ella igual se sentó a cenar con quien lo dijo, unas horas después, sin fotos.
Eso también es diplomacia, aparentemente.
