Durante veinte años, si había un país con el que La Habana podía contar en cualquier votación, ese era Venezuela. Discursos, petróleo, médicos, asesores, lo que hiciera falta. Este miércoles, en la votación más difícil que ha tenido Cuba en la ONU en tres décadas, su gran aliado brilló por su ausencia. Y no por una decisión política. Por no pagar la cuota.
Venezuela no participó en la votación contra el embargo, que se aprobó con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, porque tiene suspendido su derecho a voto por atrasos en el pago de sus cuotas a Naciones Unidas, según EFE en Infobae. La regla es el artículo 19 de la Carta de la ONU: si lo que un país debe iguala o supera lo que tenía que pagar en los dos años anteriores completos, pierde el voto en la Asamblea General. No es la primera vez. Ya en 2022 Venezuela apareció en la lista de países sin voto por morosidad, según El Heraldo, y en 2024 tampoco pudo votar esta misma resolución. Aquella vez Nicolás Maduro lo resumió con una frase que hoy suena a epitafio: “Tenemos derecho a voz, pero no tenemos derecho a voto”, según recogió El Popular.
Ahora, lo que convierte esto en una historia para esta sección es el calendario. El martes, Donald Trump celebraba en el puerto de Corpus Christi la llegada de un millón de barriles de crudo venezolano, que él mismo llamó un “regalo”, como contamos en la nota sobre el tanquero, y aprovechaba para proponer que Venezuela sea el estado 51. El miércoles, ese mismo país no tenía con qué ponerse al día con la ONU para votar a favor de su viejo socio ideológico.
Es decir: crudo para Washington sí hay. Cuota para la ONU, no. Y solidaridad con La Habana, ni con voz ni con voto.
Para ser justos, el chavismo siempre ha dicho que las sanciones le impedían hacer esos pagos, y el gobierno de Maduro usaba ese argumento cada vez que se quedaba sin voto. Pero las sanciones financieras se han ido aflojando por partes desde la captura de Maduro, hay petróleo fluyendo hacia Estados Unidos y Delcy Rodríguez negocia con Washington casi a diario. Que en ese contexto Venezuela siga sin voto en la Asamblea General ya no parece un problema de transferencias bancarias. Parece un problema de prioridades.
Y la verdad, viendo cómo votó la región, Cuba tampoco habría ganado mucho con un voto más. Pero el símbolo es poderoso: el país que durante años sostuvo a la dictadura cubana con petróleo subsidiado hoy no aparece ni en la lista de asistencia.
Así que, querida Habana, si alguna vez se preguntaron quién iba a estar a su lado cuando las cosas se pusieran feas, ya tienen la respuesta. Venezuela estaba ocupada. ¿Mandando crudo a Texas, quizás?
